Lo que Ducler sabía y no llegó a contar

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Última nota que dio Aldo Ducler en “Liberman en  línea”, por canal 26. El reportaje que pasó desapercibido, hoy cobra relevancia por la dudosa muerte del financista.

Crónica de los datos que ofreció al único periodista que lo entrevistó en la última década. Los temores al efecto “contagio”. Las amenazas previas y la importancia de destapar el desfalco más grande de la historia reciente argentina.

Uno de los cuatro hijos del financista más respetado de los años noventa, le anticipó al periodista Luis Gasulla, la olla que estaba por destapar su padre. Juan Manuel vivía paranoico. No es para menos. Aldo Ducler tenía la llave para confirmar una sospecha que, de vez en cuando, resurge: los fondos de Santa Cruz se gastaron en gastos corrientes de la política partidaria kirchnerista e YPF fue un capricho que nos costó millones de dólares a los argentinos. Ducler quería contarlo en un libro. El director de este portal acababa de presentar la propuesta en su editorial que no estaba del todo convencida: “¿Tiene fuerza la historia? ¿Qué tiene realmente importante y nuevo para contar?”.

A fines de septiembre del 2016, Ducler y el periodista se habían conocido personalmente luego de meses de insistencia y conversaciones con su hijo, Juan Manuel. La cita fue en el estudio de abogados que representaba al viejo Ducler cerca de la Recova porteña. El financista se había preparado con cuadros sinópticos para explicar su verdad. Insistió con el nombre de Eduardo Caffaro – hoy denunciado por la diputada Elisa Carrio – y mencionó al pasar a Ernesto Clarens. En la ninguneada entrevista para Liberman en Línea, Ducler se explayó sobre los fondos de Santa Cruz –“si hay voluntad política se los encontrará”- y sobre sus pasados vínculos con la clase política argentina: Palito Ortega, Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Sergio Massa, Jorge Capitanich y Mauricio Macri.

Pero vale la pena repasar algunos de los puntos salientes del capítulo “Eskenazi: ladrillos, bancos, oro negro  los fondos de Santa Cruz” del colega Gasulla que publicó en marzo de este año en su último libro: “El negocio político de la obra pública”. Allí entrevistó a ex directivos de YPF, secretarios de energía de la Nación, amigos arrepentidos de Lázaro Báez, políticos de la Patagonia, empresarios  y contratistas del Estado más allá del fundamental testimonio del citado Aldo Ducler, muerto 48 horas después de dejar su denuncia en la mesa de entradas de la Unidad de Información Financiera.

“Antes de comprar el Grupo Petersen, Enrique Eskenazi fue un alto ejecutivo de Bunge  Born. Llegó a ser presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos (Copal) (…) En 1995, se estrenó en el mundo financiero en el Banco de San Juan con la adquisición del 51,4% del paquete accionario. Cuando el banco estaba por quebrar, Nélida Martín, ministra de Economía de la provincia, se hizo cargo de la administración del directorio. Tres años después, se privatizó el 75% del paquete accionario. Fue la funcionaria quien acercó al Grupo Petersen, que venía de construir el barrio Aramburu en la capital sanjuanina. Al año siguiente, Eskenazi conoció a Néstor Kirchner. En 1998, se quedó con el 51% del fundido banco de Santa Cruz. (…) “Fue Corach quien los presentó”. Julio César Araoz, ex secretario de energía, recuerda que el octogenario empresario esperaba horas en los amplios pasillos de Casa Rosada para ser atendido por el riojano más famoso, pero Menem no lo recibía. “Corach había afianzado su relación con algunos gobernadores, como Kirchner,  fue quien los acercó al empresario” asegura Araoz. “Eskenazi figuraba como insolvente en el Banco Central y Menem no le prestaba atención”. Kirchner vio en el presidente de Petersen una puerta de acceso a la usura. ¿Kirchner compró una parte de YPF de forma solapada, escondido detrás de la figura de Eskenazi, con la plata de los fondos de Santa Cruz? ¿Las millonarias regalías mal liquidadas por Repsol-YPF que recibió la provincia terminaron financiando la campaña presidencial de Kirchner en el 2003, como cree Álvaro de Lamadrid? ¿O ambas? (…) “El destino de los fondos de Santa Cruz los conoce Eduardo Caffaro” le dijo Ducler a Gasulla en septiembre del 2016. El otro nombre mencionado en las negociaciones es el primer valijero K, Juan Manuel Campillo. El ex ministro de economía de Kirchner en Santa Cruz reaparecería en el 2016 visitando a los Báez para sacarle información y algo más. Pero esa es otra historia…

YPF. La estafa más grande del siglo.

“En marzo del 2008, el país festejó la compra del 25% de YPF por un grupo empresario argentino, a través de la supuesta garantía otorgada por los fondos de Santa Cruz- que estaba depositada en el Credit Suisse de Zurich, lograda mediante un fideicomiso instrumentado por el banco de esa provincia, propiedad del mismo empresario. El monto fue del orden de los mil millones de dólares. (…) Según Araoz, cuando Kirchner descubrió la estafa de los españoles en YPF, tentó al empresario Sergio Szpolski para sumarse al negocio. No prosperó. Eskenazi armó una sociedad anónimo en Melbourne, Australia. La supuesta argentinización de YPF se realizó con una sociedad creada fuera del país. (…) En 2002, Repsol cambió de manos. Asumió otro banquero, Antonio Brufau. Kirchner se reunió con el rey de España bajo la atenta mirada del banquero. El mensajero oficial del gobierno argentino era el embajador Carlos Bettini, un ex montonero vinculado históricamente con la vida sentimental de Cristina. El arreglo se resolvió en un viaje en catamarán ALM con la bella vista del Lago Argentino de fondo. Así fue gestándose la argentinización prendaria de YPF. (…) Con sólo 295 millones de dólares los Eskenazi se aseguraron la compra del 25% del paquete accionario y tomaron la conducción de la empresa. (…) Muerto Kirchner, el plan de Cristina sería tapar los negociados de su difunto esposo. La mejor manera era vestirlo con pompa nacional y popular. Como lo hizo con la fábrica de hacer billetes, Ciccone, o la Universidad de las Madres, acá también se tapó todo. En los primeros meses de gobierno de Cambiemos, Mauricio Macri, dio la orden de no meterse en el tema ni abrir esa caja de Pandora. “Hay intereses de amigos” me confesó un testigo de las reuniones de la empresa más grande del país. En ese caso, el macrismo no quiso denunciar la herencia recibida.

La muerte de Ducler podría haber roto ese pacto no escrito entre Macri y Cristina Kirchner.

VIDEO. REPORTAJE A DUCLER. GENTILEZA “LIBERMAN EN LÍNEA” PARTE 1

VIDEO. REPORTAJE A DUCLER. GENTILEZA “LIBERMAN EN LÍNEA” PARTE 2

Sebastian Turtora

Origen: Lo que Ducler sabía y no llegó a contar

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