Fracasa la reforma sanitaria de Trump

Por segunda vez, los republicanos no lograron los apoyos necesarios para sacar adelante en el Senado un borrador para derogar la ley sanitaria de Obama. Ante este nuevo revés, Trump ha ordenado empezar de cero y tratar de sumar a los demócratas.

Trump en el interior de un camión de bomberos de Wisconsin en una presentación de productos «made in America»

Fracaso estrepitoso, pero el presidente Donald Trump no se da por vencido después de ver cómo uno de sus más ansiados objetivos, como es la derogación de la reforma sanitaria de Barack Obama, se queda por segunda vez en nada. «Lamentablemente, el esfuerzo para derogar y sustituir inmediatamente la fracasada Obamacare no ha tenido éxito», reconoció el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien anunció lo que ya todos sabían: sencillamente, no tenía los apoyos necesarios para seguir adelante con la nueva reforma impulsada por Trump, sobre todo después de las deserciones de otros dos senadores republicanos –Mike Lee, de Utah, y Jerry Moran, de Kansas–, que se unen a Rand Paul, de Kentucky, y Susan Collins, de Maine. Todo después de que se diese a conocer la baja de última hora del senador John McCain, convaleciente en su casa tras una craneotomía y, por tanto, imposibilitado para apoyar la derogación del Obamacare.

Trump presionó ayer a los senadores desde Twitter: «Los republicanos deberían derogar el fracaso del Obamacare ahora y trabajar en un nuevo plan sanitario. Los demócratas se unirán». Después, cargó contra los demócratas, que no le apoyaron en el Senado. «Nos han fallado todos los demócratas y algunos republicanos. La mayoría de los republicanos han sido leales, fantásticos y han trabajado muy duro. Volveremos», aseguró el presidente. En marzo, el primer proyecto del «Trumpcare» fracasó en la Cámara de Representantes, boicoteado por el rechazo de una treintena de ultraconservadores republicanos, agrupados en el Freedom Caucus, que querían una reforma más dura que eliminara cualquier rastro del Obamacare.

Ayer tomó fuerza la posibilidad de un plan b: derogar la ley del anterior presidente y trabajar durante los dos próximos años en una nueva norma que cubra a los millones de votantes acogidos ahora al Obamacare. McConnell está valorando cómo desmantelar la ley de forma paulatina, lo que requiere convencer a los senadores de su partido reacios a una reforma que puede dejar sin cobertura médica a sus votantes. No hay que olvidar que el próximo año hay elecciones parciales y muchos congresistas se juegan su futuro en ella.

Las últimas deserciones pusieron de manifiesto las divisiones del Partido Republicano. Moran, moderado, se alineó con Collins. Ambos están en contra de despojar del seguro sanitario a sus votantes, los cuales se benefician del Obamacare, sin un plan de reemplazo. Mientras, las motivaciones de Lee, ultraconservador, estaban en línea con las de Paul Ryand. No les convencía la nueva ley por los altos impuestos que conlleva y las regulaciones, que asfixian a sus votantes. Sin embargo, su negativa conjunta, a pesar de ser por razones opuestas, sirvió para echar por tierra los planes del presidente. Y parece que continuarán a pesar de que presente el nuevo plan b.

De momento, ya hay tres senadores a los que no convence la nueva solución. La republicana Susan Collins se opuso de forma rotunda porque considera un error derogar la ley de Obama sin tener ningún tipo de reemplazo para las personas cubiertas por este seguro. La senadora Shelley Moore Capito, de Virginia Occidental, expresó también su disconformidad: «No he venido a Washington para hacer daño a la gente. No puedo votar la anulación del Obamacare sin un plan que aborde las necesidades de los votantes de Virginia Occidental», aseguró. Menos rotundo fue el senador de Ohio Bob Portman, pero también reconoció que «no puedo respaldar algo que no he visto».

La ley que acaba de fracasar hubiese dejado a 22 millones de personas sin seguro en 2026, según la Oficina de Presupuestos del Congreso. Una cifra imposible de digerir para los demócratas, que han votado en contra en bloque, y los cuatro republicanos que le transmitieron a McConnell su falta de apoyo. Saben que hubiese sido devastador de cara a las próximas elecciones.

El senador de la minoría demócrata, Chuck Schumer, fue cauto a la hora de dirigirse ayer a la Cámara Alta, y no quiso cantar victoria antes de tiempo. «Este segundo fracaso es una prueba de que la pieza principal de esta ley no funciona. Más que repetir lo mismo, en un proceso sin consenso, los republicanos deberían empezar desde cero y trabajar con los demócratas en una ley que reduzca el precio de las pólizas, proporcione estabilidad a largo plazo a los mercados y mejore el sistema sanitario», abordó Schumer, consciente de las quejas entre los estadounidenses obligados a comprar los seguros del «Obamacare».

Origen: Fracasa la reforma sanitaria de Trump

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