De Vido, la peor grieta  | Le doy mi palabra

El diputado Eduardo Amadeo no anduvo con vueltas. Fue al hueso. Dijo que el arquitecto Julio Miguel de Vido “es el funcionario más corrupto de la historia argentina. No hay ministro o funcionario que haya acumulado 126 causas por corrupción. En su mochila tiene los 51 muertos de Once, las inundaciones, el desastre de las rutas. Lo tiene a Ricardo Jaime, a José López. Es el capitán de ese barco que estaba lleno de piratas. Este personaje no puede formar parte del Congreso de la Nación”.
Pero Amadeo fue mucho más allá y encendió la mecha de una polémica explosiva. Dijo que Cristina también debe ser expulsada del senado si consiguiera una banca en las elecciones de Octubre. Sus argumentos fueron demoledores: “Ella fue la jefa de la banda junto a su difunto marido, Néstor Kirchner. Está procesada por delitos gravísimos como asociación ilícita, lavado de activos y negociaciones incompatibles. Por algo De Vido dijo que el solo cumplía órdenes”.
Más allá del debate que esta posición genera, lo cierto es que De Vido es el apellido de la peor grieta que existe: la que divide a los honestos de los corruptos. Y eso va a quedar evidenciado mañana en el recinto. Con 86 diputados que levanten la mano alcanza para salvar a don Julio, una suerte de Don Corleone patagónico. Esas manos que se quemarán en el fuego de la opinión pública transformarán a la Honorable Cámara de Diputados en un Despreciable Aguantadero de Delincuentes. Esa es la verdad. Hay una inmensa mayoría de nuestros compatriotas que está exigiendo a los gritos que pasen la escoba y barran a los ladrones de todas las actividades públicas, que vayan presos y que devuelvan el dinero que le robaron al pueblo pobre. No hay otra manera de cerrar la brecha de confianza entre el ciudadano común y cierta dirigencia política. Hay que expulsar a los delincuentes y llenar las listas y los cargos de funcionarios honrados, con las manos limpias, las uñas cortas y la frente alta.
La revista Noticias, publicó la última encuesta de Jorge Giacobbe y Asociados sobre los compatriotas más honestos de todos los tiempos. Los primeros diez lugares quedaron, en este orden: Elisa Carrió, María Eugenia Vidal, Arturo Ilia, Rene Favaloro, Manuel Belgrano, Raúl Alfonsín, José de San Martín, Margarita Barrientos, Graciela Ocaña a la que entrevistamos ayer y Mauricio Macri.
Seguro que esta lista está atravesada por las simpatías o antipatías ideológicas de los 2.000 votantes. Pero es una muestra de quienes son los espejos en donde los dirigentes de todos los sectores deben mirarse si es que quieren recuperar la confianza de los argentinos de a pié.
Los Kirchner, entre varias herencias malditas, dejaron esta que es claramente la peor. Porque la pelea entre presuntos progresistas y presuntos derechistas es por las ideas. Pero la grieta entre los que conformaron una banda dedicada a saquear el estado durante los 12 años más corruptos de la historia democrática y los que apuestan a la ética y la transparencia es irreconciliable. Ahí no hay arreglo posible. El que robo debe ir preso, pagar por lo que hizo y devolver la plata. El que lo denunció no puede perdonar. Solo la justicia debe resolver esto actuando con independencia y castigando a los ladrones sin que le importe ni la camiseta partidaria que tenga puesta ni el lugar institucional que haya ocupado el que cometió los delitos.
Insisto: un ladrón de los dineros públicos es un ladrón. Después es kirchnerista, macrista, radical o peronista. Pero las ideas no tapan los delitos. Van por carriles separados. No se cruzan porque son paralelos.
Por eso es tragicómico que hasta el rey de la mafia de La Salada, Jorge Castillo diga que es un preso político y que fue secuestrado. Lo mismo dicen Lázaro Báez, Ricardo Jaime, José López, Víctor Manzanares y ahora lo dicen De Vido, Cristina, Boudou y tantos otros.
Quieren usar su carné partidario como escudo. Nadie los acusa por lo que piensan. Son perseguidos penalmente por lo que robaron y por las fortunas que no pueden justificar.
Por eso va a ser interesante conocer los nombres y apellidos de los que mañana voten por que la corrupción siga manchando el Parlamento argentino. Para que los ciudadanos sepan quien es quien. ¿Cuáles son los gobernadores que les dicen a sus diputados que se incineren en público? Es que le deben muchos favores y muchos millones de dólares a don Julio.
Pero veremos qué pasa al final.
Cuantos son los que pegan el faltazo a la sesión. Cuantos tienen turno en el médico o tienen que atender asuntos personales y no pueden participar. Hace un año, de los 72 integrantes del Frente para la Victoria, apenas 49 le hicieron el aguante con la obediencia debido. Veremos qué pasa ahora, a la hora de la verdad. Todo indica que el sistema de corrupción cruzada va a salvar a Julio de Vido. Pero no hay que perder las esperanzas. Y de última, conoceremos con toda claridad los que están de un lado y del otro de la grieta de la honestidad.
Por ahora Cristina enmudeció. Ni un tuit escribió a favor de Julio de Vido. ¿No quiere ensuciar el traje de corderita patagónica con el que se disfrazó ahora o le soltó la mano?
Ella nunca lo quiso. ¿O tal vez la exitosa abogada no recuerda a don Julio? La ayudo, doctora: es su cajero histórico, al que una vez Néstor le pegó un cachetazo delante de todos. Al mismo que usted le dijo que se iba a ir preso o muerto del gobierno cuando amenazó con huir. El cuñado del Claudio “El Mono” Miniccelli que está prófugo de la justicia hace 10 meses y lo está buscando hasta Interpol. Es que está acusado de ser lugarteniente en la mafia de los contenedores en Ezeiza.
Ese barco de piratas al que se refiere Amadeo está tocado pero no hundido. La lucha de tanta gente decente lo fue acorralando y le pegó en la línea de flotación cuando derrotó al kirchnerismo en las urnas. Pero todavía tienen poder de fuego y capacidad de daño. No hay que subestimarlos nunca. Se mueven en el delito con los códigos del hampa y la mafia. Fíjese que hasta el mismísimo Carlos Menem condenado y todo a siete años de cárcel sigue siendo senador y quiere presentarse como candidato para seguir atrincherado en la cámara alta.
No hay Argentina igualitaria, desarrollada con libertad y progreso sin políticos con dignidad moral y transparencia. Nada nos garantiza que una persona decente sea luego un buen legislador o ministro. Pero es condición fundamental que primero sea una persona intachable. Es la base. Las banderas de la honestidad son los cimientos sobre los que vamos a edificar la nueva argentina. La que soñamos para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Sin corruptos ni golpistas. Y con el de.. bido respeto. Usted me entiende.

Origen: De Vido, la peor grieta – 25 de julio 2017 | Le doy mi palabra

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