Por Pedro Roig *

¿Raúl Castro está dejando el poder? Este es el tema de una pregunta engañosa en un importante periódico de Miami, basada en la falsa premisa de que para el 24 de febrero de 2018, una generación más joven de cubanos encabezada por el presidente designado Miguel Díaz-Canel comenzará a gobernar Cuba. Se espera que lidere el régimen comunista a las aperturas políticas y los cambios económicos, un “Gorbachov” cubano.

La pregunta muestra un inquietante grado de ignorancia o intención maliciosa que falsifica y elude la rígida estrategia del compromiso ideológico y la estructura jerárquica de las Fuerzas Armadas, establecida desde el primer día por Fidel y Raúl Castro. Cuba es una dictadura militar comunista, gobernada y controlada por el general Raúl Castro.

 Un liderazgo mesiánico y el ejército rebelde

Desde 1959, Cuba se transformó en una nación en guerra. El sistema capitalista estadounidense era el enemigo, y la lucha era a muerte. Cuba se convirtió en una nación de soldados, construyendo un estado marxista gobernado por Fidel Castro. Sobre el tema del control militar, “Che” Guevara declaró: “La presencia del Ejército Rebelde era el elemento básico para garantizar el poder”. Con ciertas variaciones tácticas, el adoctrinamiento político se repetiría hasta el final de la vida de Castro (25 de noviembre de 2016) ) En una nación empobrecida, agotada por la exhortación constante y un sistema económico disfuncional, es un logro notable que el ejército se convirtiera en una institución capaz de sobrevivir al fracaso de la revolución de Castro.

Desde sus días en la Sierra Maestra, Castro sabía que el poder político descansaba en la lealtad y el control de una organización represiva (originalmente el G2) y el ejército. En los primeros tres meses de su marcha triunfal a La Habana, Castro comenzó el proceso de construcción de su propia fuerza de combate, fiel y ferozmente dedicada a él.

Es precisamente en la obediencia militar absoluta a la despiadada dirección de Fidel Castro que vemos las profundas diferencias con la Revolución Bolchevique, donde Lenin condujo al Partido Comunista al poder y Stalin purgó al ejército soviético hasta la sumisión. En contraste, Castro condujo a su Ejército Rebelde al poder y convirtió al Partido Comunista de Cuba en un instrumento político de su revolución apocalíptica.

La principal tarea del Ministerio del Interior (MININT) es encontrar, capturar, castigar y destruir a los enemigos de la revolución. Son los mensajeros del miedo, la tortura y la muerte.

Otra organización para la vigilancia, el control y la movilización masiva es el Comité para la Defensa de la Revolución (CDR), una rama vital del Ministerio del Interior. Esta fuerza paramilitar se organiza en cada manzana de cada ciudad de la isla.

Fidel conocía y elogiaba el valor coercitivo de los CDR sobre la sociedad civil, especialmente sus “deberes de vigilancia”. Sin embargo, para el profesor Irving Louis Horowitz, el “Comité para la Defensa de la Revolución era un instrumento pernicioso y pernicioso de terror masivo”.

Raul Castro construyó un ejército profesional

En octubre de 1959, Raúl Castro fue nombrado ministro de las recientemente creadas Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y Fidel se convirtió en Comandante en Jefe. Desde su inicio, el nuevo ejército se integró estructuralmente en un rígido orden jerárquico. El gobierno y el ejército eran estructuras piramidales, con Fidel arriba y Raúl un segundo eficiente. En el siguiente nivel de poder llegaron los “comandantes” más confiables de la guerra de guerrillas, probados por su obediencia inquebrantable, “Che” Guevara, Ramiro Valdez, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida entre los pocos elegidos.

En años posteriores, un grupo de oficiales más jóvenes se agregaron a esta pirámide de poder militar: Abelardo Colomé (Furry), Leopoldo Cintras Frías, Senén y Julio Casas, Ramón Espinosa, Ulises Rosales del Toro, Joaquín Quintas Solá y Álvaro López Miera. Con la incorporación de estos generales al círculo de poder interno, MINFAR comenzó el proceso de institucionalización en el modelo de las Fuerzas Armadas soviéticas.

Desde sus veinte años, Raúl Castro se hizo conocido como un marxista de pleno derecho y un severo disciplinario que admiraba a Fidel con una devoción mística y lo veneraba como una figura paterna, siempre dispuesto a tolerar el temperamento violento y abusivo de Fidel. Durante los días difíciles del juicio y ejecución del general Ochoa, Raúl nunca se acobardó en su obediencia para cumplir las órdenes de Fidel de ejecutar al general Ochoa, un comandante de primera línea muy respetado y “héroe de la Revolución”. En una reunión de generales en el MINFAR, Raúl dijo: “el símbolo más importante que tenemos se llama Fidel Castro… él es nuestro padre”.

El ejército y el Partido Comunista

Fidel Castro gobierna a Cuba como un autócrata con un puño de hierro que controla el Ejército, el Ministerio del Interior y el Partido Comunista. Además, en la autocracia de Castro, el concepto de un partido todopoderoso era inaceptable para el “Comandante en Jefe”. Los oficiales del Ejército Rebelde de Castro lo llevaron al poder, crecieron en fuerza y ​​profesionalismo con él, y siguieron siendo la fuente más confiable y leal de control del gobierno cubano.

Una de las diferencias fundamentales entre el sistema cubano y el sistema soviético descansaba en el hecho de que, desde el comienzo, el círculo de poder interno de Castro estaba formado por miembros leales del Ejército Rebelde victorioso y todos los altos oficiales militares son miembros activos de la Cuba Comunista. Comité Central del Partido.

Raúl Castro estaba dispuesto a elevar al Partido Comunista y ampliar la institucionalización del proceso político. Mientras que el control por los militares, el partido se expandió y ganó influencia. La Constitución de 1976 declaró que el Partido es la “autoridad suprema de la sociedad y el Estado” (Capítulo 1, Artículo

¡Raúl Castro no irá a ninguna parte!

¿Se va Raúl Castro? Esta es la pregunta falaz que rodea el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como Presidente de Cuba. ¿Diaz-Canel se atrevería a contradecir las órdenes de Raúl Castro? ¿La jerarquía militar obedecerá las directivas de Díaz Canel?

El viejo dictador no se va. Cuba está viviendo una sucesión política, no una transición. Raúl permanecerá como Secretario General del Partido y máximo líder de los militares. El poder continuará descansando en las manos ensangrentadas de un Castro.

 

* Pedro Roig, Esq. es Director Ejecutivo en el Instituto de Estudios Cubanos. Tiene una Maestría en Artes de la Universidad de Miami y un Doctorado en Jurisprudencia de la Universidad de St. Thomas. Ha escrito varios libros, entre ellos “La muerte de un sueño: una historia de Cuba” y “Martí: la lucha cubana por la libertad”. Es un veterano de la brigada 2506

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