Acabamos de conocer que Oxfam ha tenido a sueldo a una cuadrilla de puteros con dinero ajeno, y eso ha producido el asombro que se supone en la gente que se deja conducir habitualmente por una candorosa ingenuidad.pero, si se mira bien el caso, habrá que reconocer cómo, para los muy partidarios del sexo sin consecuencias, muy abundante y barato, hacerse con un cargo en una ONG supone llevar en la mano una escalera de color en el póker de la respetabilidad.

Por

J.L. González Quirós

Luego, si les pillan, obrará a su favor el daño que pueda hacerse a la organización, y es muy probable, que la importancia de lo que está en juego, obligue a quienes están muy seguros de su decencia personal a mirar para otra parte y premiar con un ascenso a los réprobos. Claro es que tamaña conducta constituye un aliciente de primera para los que creen haber hallado el vellocino de oro de la respetabilidad, mientras siguen chingando, pero, generalmente, todo se sacrifica al crecimiento de las industrias de la buena conciencia, no se va a acabar con un negocio tan respetable por semejante fruslería.

Oxfam y la industria de la buena conciencia

Bienhechores y sinvergüenzas

La industria de la buena conciencia, la pertenencia al coro angélico de las almas bellas, constituye un factor de atracción difícil de evitar, hace falta tener el colmillo un poco retorcido para sustraerse a sus encantos.

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Origen: Oxfam y la industria de la buena conciencia – Disidentia