Los rebeldes que con la crítica se hacen con el poder no permiten ser criticados a su vez. Esto explica por qué en las revoluciones luterana y francesa sus líderes se arrogaron el derecho a gobernar los asuntos humanos y desde el control absoluto de la autoridad hicieron acallar todo rastro de oposición

Por

María Teresa González Cortés

Vivimos bajo el hechizo de la protesta. Puede que me equivoque, pero la mirada crítica es un arma poderosa, y no tanto por lo que a través de ella se afirma o discute, que también, cuanto sobre todo porque coincidir en lo criticado constituye un medio de socialización. Desconocemos cuántas veces el gesto de criticar obedece a estados emocionales de queja, rabia o frustración. Pero sabemos con certeza que el acto de criticar aúna.

Desconocemos cuando la crítica obedece a queja, rabia o frustración. Pero sabemos con certeza que el acto de criticar aúna

En otras palabras, lanzar juicios desfavorables a partir del desacuerdo es más que un acto diferencial, pues con la lupa de la crítica y sus respectivos posicionamientos a favor/en contra no solo marcamos distancia con grupos e individuos. Igualmente establecemos, de la desunión a la unión, adhesiones con personas y colectivosque comparten valores en afinidad ideológica.

Leer nota completa

Origen: Esos “rebeldes” que, desde el poder, reprimen la crítica – Disidentia