Para que todo se viniese abajo bastaba un golpe en el punto exacto y que ese golpe lo diese un tipo con arrojo para inmolarse. El golpe fue la sentencia del caso Gürtel, que sacudió como un calambrazo a todo el país. Y el tipo dispuesto a inmolarse ha sido Pedro Sánchez con una moción de censura.

Las elecciones del 26 de junio de 2016 dejaron un mapa parlamentario tan endiablado que lo milagroso es que Mariano Rajoy haya conseguido gobernar tranquilamente durante 19 meses. No había coalición posible que alcanzase una mayoría absoluta. Al PP y Ciudadanos no le llegaba, tampoco al PSOE y Ciudadanos o al PSOE y Podemos. Quedaban, por lo tanto, sólo dos posibilidades: o un pacto a la italiana con 5 o 6 formaciones de izquierda adobadas con nacionalistas de pelaje diverso, o un Gobierno precario del PP.

Salió el último porque en octubre de 2016 el PSOE saltó por los aires. Motivos había para ello. Pedro Sánchez cosechó el 26-J los peores resultados de la historia del socialismo español: 85 escaños, cinco menos que en diciembre del año anterior y 25 menos que en la debacle de 2011.

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Origen: La moción de censura y los yonkis del Poder – Disidentia