Grecia y Argentina han sido casos paradigmáticos de países lastrados por las deudas y por las recetas impuestas por el FMI para hacer frente a estas deudas.

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Dante Augusto Palma

La Argentina está en el aire. Después de doce años de un gobierno peronista de centro izquierda, la ciudadanía decidió en 2015 un giro hacia un espacio liderado por el ingeniero Mauricio Macri, en el que confluyeron el tradicional partido radical con aparato y presencia territorial en algunas provincias, figuras de “fuera de la política” y algún otro partido con dirigentes cuyo peso es más bien testimonial.

Si bien en Argentina nadie se atreve a autodenominarse de derecha, se trataba de un espacio de centro derecha con referentes conservadores y liberales que se presentaba como moderno y eficaz y que, liderado por CEO de empresas, vendría a poner fin a una presunta fiesta populista de despilfarro y corrupción. Sin embargo, a casi tres años de haber asumido, hacia el fin del mes de agosto, el plan económico de Macri naufraga con datos más que elocuentes: caída del 5,8% de la actividad económica; una inflación que para 2018 se estima en 40% cuyo acumulado en tres años alcanzaría un 150%; una moneda que llegó a devaluarse casi 20% en un día y que desde que asumió Macri pasó de la equivalencia 1 dólar-10 pesos a 1 dólar-40 pesos; el índice del JP Morgan, denominado “Riesgo País”, trepando al récord de 760 puntos básicos; empresas argentinas que cotizan en Wall Street cayendo hasta 16% en un día; y el índice Merval, que releva el promedio de la cotización de las principales empresas en la bolsa, perdiendo un 10% en lo que va del año.

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Origen: Argentina en el aire – Disidentia