Por

Dante Augusto Palma

No resulta descabellado preguntarse desde cuándo el mundo presuntamente libre comenzó a parecerse a tanto a un mundo asediado por la peste.

La primera rata muerta no hacía imaginar lo que le depararía a la ciudad. Pero en doce días la cantidad de ratas muertas había alcanzado las ocho mil y llegó el turno del primer humano contagiado. Los síntomas eran claros: alta temperatura, ganglios inflamados, miembros hinchados, manchas en el cuerpo y un dolor interno espantoso.

Sigue…

Origen: Disidentia