El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias y el presidente de Vox, Santiago Abascal.

Eran morados pero se están poniendo cianóticos. La espantada de Errejón y la dimisión de Espinar son los penúltimos capítulos del Titanic podemita. Nadie lo podía imaginar hace tres años cuando parecía que se comía al PSOE. Por cierto, ¿pasará lo mismo con Vox?

Nunca pensé que unos neanderthales ideológicos como Podemos dieran tanto de sí, y que unas criaturas salidas del jurásico marxista, después de la última glaciación (1989, caída del Muro), llegaran tan lejos. Pero ahí estaban: haciéndose con varas de alcalde tras las municipales de 2015; entrando en el Parlamento, tras las elecciones generales de ese año; y logrando hasta 67 diputados tras los comicios de 2016 ; o propiciando -junto con los separatistas- la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, tras la moción de censura contra Rajoy.

Pero el fuego que iba a poner patas arriba el sistema se apaga como una bengala de las fiestas patronales. Cinco años. Eso es lo que ha durado.

Nunca pensé que unos neanderthales ideológicos como Podemos dieran tanto de sí, y que unas criaturas salidas del jurásico marxista, después de la última glaciación (1989, caída del Muro), llegaran tan lejos. Pero ahí estaban: haciéndose con varas de alcalde tras las municipales de 2015; entrando en el Parlamento, tras las elecciones generales de ese año; y logrando hasta 67 diputados tras los comicios de 2016 ; o propiciando -junto con los separatistas- la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, tras la moción de censura contra Rajoy.

Pero el fuego que iba a poner patas arriba el sistema se apaga como una bengala de las fiestas patronales. Cinco años. Eso es lo que ha durado.

Sigue…

Origen: Actuall