El chavismo usurpó la democracia en Venezuela con el consentimiento tácito del mainstream, animado por intelectuales y celebridades internacionales.

Por

Javier Benegas

Oliver Stone con Chavez

La situación límite de Venezuela, con Juan Guaidó nombrado presidente interino por la Asamblea nacional, y reconocido por numerosos países, con Estados Unidos a la cabeza, ha suscitado el apoyo casi unánime de un amplio espectro político y de la opinión pública en general, a excepción de la izquierda radical.

Progresistas, centristas y conservadores de todo Occidente consideran que Nicolás Maduro ha saboteado la democracia venezolana y usurpado el poder. Por lo tanto, la democracia tiene que ser restaurada. Y Juan Guaidó representa esa esperanza de restitución, puesto que, además de ser el presidente legítimo de la Asamblea Nacional, goza de un gran apoyo popular y también de un creciente apoyo internacional.

Está bien que frente a una tiranía como la de Maduro exista un amplio consenso en favor de la liberación de Venezuela, y que se anime a la opinión pública a mostrarse más brava de lo habitual, como si de repente hubiera una bula papal para denostar sin tapujos lo que llegó a ser calificado, no sin cierta admiración, como el socialismo del siglo XXI.

Pero la verdadera lucha por la causa de la libertad es una pelea de todos los días, en todos los frentes y en todas las cosas menudas. Lamentablemente ese tipo de lucha está proscrita. Se tolera una cierta “sublevación” en situaciones críticas, como la de Venezuela, pero sólo cuando existe una alternativa que concite cierto consenso. Alguien que, a ser posible, esté en la línea del mainstream.

Sigue…

Origen: Disidentia