El pueblo autoconvocado no puede negociar la salida del dictador y elecciones anticipadas, bajo cárcel, represión, censura, y persecución

El sábado pasado, después de reunirse con representantes del gran capital, teniendo al cardenal Brenes y al nuncio apostólico como testigos, y bajo la sombra de sus negociaciones secretas con la Administración Trump, el dictador Daniel Ortega reconoció por primera vez la gravedad de la crisis política y proclamó la necesidad de un entendimiento nacional. Un día después, los empresarios revelaron que el objetivo de ese encuentro había sido crear condiciones para la reanudación de las negociaciones políticas entre la dictadura Ortega-Murillo y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que fueron interrumpidas en junio del año pasado por la brutalidad de la represión, el ataque contra los obispos, y la llamada “operación limpieza”. Finalmente, este jueves Ortega aceptó que el próximo miércoles 27 de febrero se reanudarán las negociaciones con la Alianza Cívica, cuyo objetivo final es acordar reformas políticas para convocar a  elecciones anticipadas.

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Origen: Confidencial.com