Como el propio Pedro Sánchez reconoce en “su” libro, cuando un político se enfrenta a unas elecciones, el juego es a todo o nada.

Por

Francisco Nunes

1 de junio de 2018. La fecha del “crimen”. La primera moción de censura aprobada en nuestro país había hecho a Pedro Sánchez presidente de España, acabando así con el gobierno de Mariano Rajoy.

La reacción de la sociedad no fue unánime. Por una parte, estaban la mayoría de los ciudadanos pertenecientes a la izquierda política, que celebraban fervientemente el cambio en la cúpula del poder. Por otra se encontraban aquellos que, siendo o no del Partido Popular, lamentaban el giro socialista de su país. No todos los participantes del último grupo tenían los mismos motivos para sentir tal desánimo. Unos se avergonzaban del hecho de que el presidente del Gobierno lo fuera gracias a la complicidad de independentistas, populistas y herederos de la banda terrorista ETA. Otros tenían caras largas por el giro a la izquierda en sí. De todos modos, la mayoría se encontraba en el descontento por una mezcla de ambos motivos: por el medio que el secretario general del PSOE había utilizado para hacerse con el poder y por el fin que perseguía.

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Foto: FSA-PSOE

Origen:  Disidentia