El colectiviso busca crear una sociedad estamental, en la que cada individuo pertenece a un grupo en función de su sexo, raza u orientación sexual.

Por

José Carlos Rodríguez

Un vistazo al hipnótico instrumento de Google Ngram arroja un creciente interés, en los últimos años, por Ayn Rand. La inopinada llegada de Donald Trump al poder también ha avivado la curiosidad por la autora rusa, nacionalizada estadounidense. Y el interés de Silicon Valley por ella despierta aún más curiosidad por la adalid del egoísmo.

Los ajenos a las obras de Ayn Rand, y a su culto, no entenderán los motivos de esta creciente fascinación por ella. Rand salió de la roja y fría Rusia soviética en 1926, con 21 añitos. Llegó a Nueva York con Calvin Coolidge en la presidencia, pero su pasión por vivir de su escritura le condujo muy pronto a Hollywood. Su primera novela publicada, Los que vivimos (1936), es la mejor de todas literariamente, aunque se interrumpa en ocasiones por las disertaciones nietzscheanas de sus personajes. Es parcialmente autobiográfica.

Sus dos grandes obras son El Manantial (1943) y La Rebelión de Atlas (1957). El individualismo es la trama común de ambas novelas, sólo que en la primera es desde el punto de vista personal, y en la segunda, desde el ángulo social. En El Manantial, un arquitecto de nombre Howard Roark se aferra a su obra, contra el parecer mayoritario, hasta las últimas consecuencias. Pero su gran obra es, de largo, La Rebelión de Atlas.

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Origen:  Disidentia