La campaña de Rivera complica la posibilidad de un pacto al margen del secesionismo, aunque tanto él como el presidente del Gobierno descartaron anoche esa posibilidad

 

Los resultados de las elecciones generales dejan solo dos posibilidades: o bien Pedro Sánchez vuelve a echarse en manos de Podemos y los nacionalistas, o bien pacta con Albert Rivera. Sin embargo, la sobreactuación del líder de Ciudadanos, que ha basado su campaña en la única idea de echar al actual jefe del Ejecutivo, complica esta posibilidad. Anoche mismo, en sus mensajes los dos líderes prácticamente descartaron el acuerdo.

La suma de PSOE y Ciudadanos alcanza los 180 diputados, cuatro por encima de la mayoría absoluta, lo que les daría un amplio margen para gobernar, mientras que si los socialistas optan por pactar con Podemos y los nacionalistas hay dos opciones: que sumen con ERC (181 diputados), o que lo hagan con PNV y Junts per Catalunya (179), sobre el papel más moderados en materia económica.

Encrucijada

En estas condiciones, probablemente los resultados de las elecciones son los más complicados de gestionar para Rivera, a pesar de que sin duda son un éxito al pasar de 32 escaños en 2016 a los 57 de ayer. Por una parte tiene en su mano conseguir que los secesionistas dejen de tener la llave de la gobernabilidad de España, algo que siempre ha sido «leit motiv» de su formación, pero por otra tendría que dar un giro copernicano respecto a un Pedro Sánchez al que ha calificado de «peligro para España» y asegurado que sacarlo de Moncloa es «una emergencia para España». Todo ello, además, sin su anhelado «sorpasso» al Partido Popular, aunque haya estado muy cerca de conseguirlo.

Origen: abc.es