Distintos líderes del partido de gobierno uruguayo, Frente Amplio, han protegido, directa o indirectamente, al régimen que azota a Venezuela

José Mujica, expresidente de Uruguay y Nicolás Maduro, dictador de Venezuela. (Foto: Secretaría de Comunicación de Presidencia, Uruguay)

La izquierda uruguaya tiene un problema con la democracia. Dado el prestigio que ella tiene por doquier, no puede atacarla directamente. Además, electoralmente es suicida. Por tanto, ha utilizado diversos mecanismos para debilitarla, siguiendo la consigna marxista de «revolución».

En las décadas de 1960 y 1970, un sector optó por la lucha armada mientras que el partido comunista y sus aliados –siguiendo las directrices de Moscú– defendían la «vía pacífica» o «democrática». Para estos últimos, la democracia no era un fin en sí misma sino tan solo un medio para alcanzar el poder y luego perpetuarse en él. Los países del este europeo constituían una muestra cabal de dicho mecanismo.

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Origen: Panampost