Estoy en absoluto desacuerdo con que Jorge Bergoglio, en su rol de Sumo Pontífice, interfiera de manera directa en las cuestiones internas de la política argentina. Fueron muchas las señales de su apoyo directo al kirchnerismo y en especial a Cristina Fernández.

Desde lo gestual, eterna sonrisa ante cada visita de la viuda de Kirchner y seño adusto en las pocas veces que lo visitó Mauricio Macri. Su negativa de viajar al país, sus declaraciones críticas sobre los jueces federales, los medios hegemónicos a los que acusó de decidir los destinos del país.

Es decir, los mismos argumentos que esgrimieron los kirchneristas contra la oposición. Ahora, según un editorial del muy serio y responsable periódico Financial Times, fue Francisco el que convenció el 2018, durante una visita de Alberto Fernández, a que éste se reconciliara con Cristina.

El intermediario y a pedido de la ex presidente habría sido, una vez más, Eduardo Valdés, un viejo amigo del cardenal Bergoglio. Preocupado por la atomización del peronismo, el Papa, cuya simpatía con este movimiento fue reconocida por él debe haber entendido que este pacto “fue un paso clave en la unificación” como dice el artículo del Financial Times que también asegura que la caída de los activos argentinos obedece al temor por parte de los mercados de un retorno al populismo económico.

Describe al Alberto Fernández como un candidato “moderado” y juzgó como “inesperada” la elección de CFK como su compañera de fórmula a quien definió como un político “popular pero más radical”. El autor del editorial también asegura que “los temores de un regreso de la Argentina al aislamiento económico son exagerados”.

En relación al resultado de las PASO reconoció el apoyo a Cristina Kirchner de un tercio de la población, consideró que Alberto Fernández aportó casi la mitad de los votos y que su imagen “centrista” conquistó a l”os electores de la clase media que estaban decepcionados con la gestión de Macri”.

Otra vez Bergoglio lo hizo, ahora solo le falta terminar su tarea y cumplir con esa promesa postergada de visitar su país, eso si no se revierten los resultados de las Primarias.

El diario recuerda también que a Alberto Fernández a veces lo traiciona su lado irritable, sobre todo ante las preguntas insistentes de los periodistas, y plantea una duda que tienen hoy millones de argentinos: “La mayor incógnita sobre Alberto Fernández es si, una vez en el poder, sucumbirá a los caprichos de su poderosa y ambiciosa vicepresidente”.

Insiste el Financial Times, tal vez por intereses propios que el candidato del kirchnerismo dijo que es un dirigente comprometido con el pago de deuda. “Algo que alivia a los mercados por el temor de que el país se encuentre en el umbral de un dañino retorno al populismo económico” define. Si alguna vez se prueba que aquella reunión de 2018 en el Vaticano, fue decisiva para que el político más crítico de la gestión de Cristina Fernández aceptara un pacto con quien lo repudió, será el propio Francisco, siendo quien es, el que reconozca su responsabilidad y haga un “mea culpa” por haber interferido en el destino de los todos los argentinos, tomando partido como si un militante se tratara.

Está claro que el peronismo es una debilidad en la conciencia de Jorge Bergoglio que no vivía en Argentina cuando salto el tema de la corrupción K y él sigue pensando que hay presos políticos, como Julio De Vido o Milagro Sala.

Sus amigos llegan a los salones vaticanos con alegatos de oreja que Francisco oye y luego reaccionar. Nadie pone en dudas sus buenas intenciones incluso desde la pureza ideológica, pero como Papa debería ser imparcial, ecuánime y no tomar partido. Bueno hubiera sido que se comunicara con Fernández y con Macri para pedirles que este tiempo de campaña dialoguen, busquen acuerdo que no hagan sufrir más a los ya castigados argentinos desde hace quince años.

El Financial Times contó algo que los medios nacionales callaron y dejó al descubierto una nueva jugada política del cardenal Jorge Bergoglio, que buscó el secreto de la maniobra que vino a descubrir un periódico económico norteamericano de muchos prestigio.

V. CORDERO

Origen: LaPrensa