Alberto Fernández cumple bien su papel: un parapeto político que atenúa el repudio contra Cristina Fernández de Kirchner y ayuda a unificar al peronismo

El electorado argentino votó como si no conociese al kirchnerismo. (Foto: Flickr)

Los latinoamericanos terminamos amando al político (o a la política, que las mujeres también tienen lo suyo) que nos roba, nos asalta, nos golpea y abusa de nosotros. Eso se ve claramente en un país como Argentina: los electores argentinos colocaron, en sus pasada elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), en primer lugar, enfilada a la presidencia, a la dupla integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, tal como si no los conocieran, como si fueran un par de outsiders de la política, inocentes ciudadanos metidos a políticos.

Es claro que en estas primarias (en realidad, un macrosondeo electoral), la gente mostró un gran repudio a la política económica de Mauricio Macri. Pero la misma gente olvidó todos los males del régimen Kirchner: default, control de pagos, corrupción a manos llenas, el chantaje elevado a la categoría de política de Estado, uso de las instituciones con fines facciosos, agresión a críticos y opositores, polarización social, alineamiento con el chavismo y el llamado socialismo del «siglo XXI».

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Origen: Panampost