Han pasado más de cinco décadas desde que Oriana Fallaci se sentara frente al ayatollah Jomeini para preguntarle por el rumbo de su recién estrenada República Islámica de Irán, denunciando la incuestionable falta de libertades, así como el asesinato de diversos detractores y el fusilamiento de una mujer por adulterio. Aquel septiembre de 1979, la reprobación por parte de Fallaci culminó con un gesto cuya trascendencia supera la de cualquier otro aspecto de la entrevista: el chador impuesto sobre la escritora y periodista -además de la celebración de un matrimonio con un imán iraní previo al encuentro– terminó por los suelos ante un enmudecido Jomeini.

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Origen:  Disidentia