Crónica de un encabronamiento exiliado (Parte 1)

DEFENSA DEL EXILIO HISTÓRICO,  y al que no le guste que le bese la piedra a Fidel.

Por Antonio Ramos Z

 

Ya no me puedo aguantar, ya me encabronaron esos comebolas, carajo. Hay momentos en que hay que salir a hablar por los muertos y los viejos, frente al ataque de tanta mierda y veneno que anda por ahí difamando y estiercolizando todo, sobre todo en la radio, la TV, y especialmente en ciertas porquerizas de Facebook donde se agazapan los imbéciles y los enanos mentales, los anticubanos y las mafias pro castristas y sus aliados, mamertos, bembas de perro, democastristas, desgraciados y odiadores. 

 

No se metan con el Exilio histórico, no sean basuras, por qué esa aversión, esa sorna chota contra el viejo exilio histórico, que si “el llamado exilio histórico no existe”, que si es una mafia, que si son unos “viejos en extinción”, que si “el exilio histórico no existe”. Miren, hoy no seré chabacano, en honor al exilio histórico, al buen exilio original y a Facebook que está censurando por cualquier tontería.

 

El exilio histórico sí existe, y lo han formado muchos de mis familiares. Yo vine después. 

Ellos existen y son mejores que nosotros. Fueron los primeros gusanos y apátridas, los que llegaron primero a Estados Unidos, a Miami. Llegaron en 1959, cuando éramos niños o no habíamos nacido. Fueron la generación de los fusilados en Cuba, de los presos políticos masivos, de los alzados anticastristas en el Escambray (1959-1965), estaban peleando contra Castro cuando éramos niños. Después de ellos nadie ha peleado contra Castro como lo hicieron ellos, con las armas, arriesgando sus vidas. 

 

Ellos fueron el primer éxodo y fueron y han sido anticomunistas y anticastristas cuando la mayoría aplaudía al dictador Fidel Castro y muchos creíamos que el comunismo era eterno, aunque unos pocos nunca creyeron, el exilio de esos primeros años. 

Merecen respeto, mucho respeto. 

 

Cuando nos adoctrinaban, ellos ponían el muerto, el preso, y luego tuvieron que trabajar muy duro en el exilio, en el destierro, fueran pobres a ex millonarios, no tenían nada. Ni siquiera eran bien vistos por los norteamericanos. Ellos poco a poco cubanizaron Miami, y las palabras que usaron para no agonizar fueron: libertad y Cuba. Fueron aquellos padres, abuelos, los Peter Pan, los hijos de esos primeros exiliados ( 1959-1979). Fundaron nuevos barrios, industrias, instituciones, se aplatanaron, y siguieron batallando contra Castro… mientras a nosotros nos adoctrinaban en la isla. Ese exilio histórico crió a sus hijos en cubanía, dos patrias, fueron y son la Cuba de la resistencia, la que hoy quieren desintegrar. 

 

Estamos hablando de un exilio peleando contra Castro y contra los Castro de Estados Unidos, donde a Fidel Castro no le faltaron aliados. Esos aliados que por décadas han traicionado al pueblo cubano de la isla y del exilio. No obstante, el exilio produjo sus defensas, ha dado senadores, congresistas, artistas, científicos, grandes compañías comerciales, y buenísimos seres humanos. Es el exilio histórico que acogió a los que llegaban escapándose de la isla, ayudó a los marielitos, a los balseros, a los desertores. Produjo leyes privilegiadas para los nuevos exiliados, luchó por la residencia de los miles que escapaban. 

 

¿Qué hubiera sido de nosotros sin ese exilio, sin el Miami anticastrista, sin esas leyes?

 

Ese exilio histórico, a pesar de las rigurosas leyes norteamericanas (todavía hay un cubano en cadena perpetua por luchar contra Castro), de los traidores, de los espías, de los vendidos, de los “hombres nuevos”, de los procastristas infiltrados, de tener en contra los medios de comunicación y los sectores de izquierda del partido demócrata y a los presidentes Clinton y Obama, jamás le ha fallado a los suyos, no ha perseguido ni fusilado ni encarcelado a nadie, no se ha rajado, ha mantenido su lucha contra el castrismo, a pesar de que les mataron a los Hermanos al Rescate y encarcelaron a miles de compatriotas en la isla, a pesar de las infiltraciones y las ingratitudes de los nuevos exilios y de la migración de estómago. Pues claro que los exiliados históricos y su relevo consciente tienen que protestar, que gritar, que llorar, ser intransigentes y odiar el castrismo, pero nunca fueron ni son crueles como el castrismo que combaten.  Esta ha sido una dura historia, pero lo más duro les tocó a ellos, a esos dignos ancianos, padres, abuelos y muertos, a esos compatriotas que lo perdieron todo en Cuba. 

 

Carajo, sean hombres, respeten a esos cubanos. 

 

Sin ellos ¿qué hubiera sido de nosotros? No le besen los pies, solo respeten. A nosotros nos adoctrinaron, hasta un día que escapamos. Llegamos al exilio y lo encontramos todo hecho y  besos y abrazos, el Miami cubano libre y hasta con castrismo haciendo negocios sin que les pase nada, como pasa hoy en día, Miami invadida de malas personas castristas. 

 

Claro que en el exilio hay defectos, problemas, politiquería, mucho más después de 1999, pero también hay leyes, honestidad, buenas personas, familias cubanas decentes, hombres luchadores, mujeres virtuosas,  líderes francos, trabajadores honrados, hay más grandeza que hierba mala. Cuando llegamos no nos encontramos un exilio perfecto, pero sí social y humano, y muy cubano, generaciones enteras sufridas nos acogieron,  mil veces mejor que lo contrario, la vida en nuestra tierra sin libertad y sin esperanzas, 60 años de engaños, calamidades y opresión, y de silencio, la granja de Castro dominada, allí nadie nos acoge, nos repudian.  

 

Entonces, por qué hay cabrones, desgraciados y apapipios, esas putas del castrismo,  que se pasan la vida acusando y difamando al exilio. Claro que en Miami se puede acusar, difamar, pero nunca lo hicieron en Cuba, siempre sumisos allá y cretinos y altavoces en el exilio. Esta gente, en vez de guardar silencio ante los hombres que nos abrieron el camino, se porta como amargadas ratas fracasadas, cerdos insolentes, innobles (aunque hay palabras más duras que les aplican, hoy quiero ser decentemente correcto). 

 

Escuchen ratas. He padecido como todos al llegar al exilio, a los adoctrinados no nos fue fácil porque no llegamos al paraíso sino a un purgatorio, a una zona de guerra y de supervivencia, pero no nos fue tan duro gracias a ellos, el primer exilio, el exilio histórico. Así que es mejor el silencio, el respeto a ese exilio, respétense a sí mismos. Si los detractores del exilio histórico no quieren expresar gratitud ni honrar ni comprender, al menos pórtense como hombres y como martianos, o tengan un poquito de alma, de decencia, en vez de portarse como pestes y como castristas.  Viva el exilio histórico y al que no le guste que se vaya a besarle la piedra a Castro y las arrugas a Raúl y sus comandantes históricos. GRACIAS EXILIO HISTÓRICO. VIVA CUBA LIBRE.

 

Antonio Ramos Zúñiga

 

Nota: escrito generado por tres discusiones seguidas y malolientes con gente resentida que acusa al exilio histórico, pero que el único argumento que tiene es una que otra experiencia difícil, no haber podido hacerse millonario sin trabajar, y no poder viajar a Cuba a ver a la jeba. También acusan al exilio de intransigente porque lucha contra Castro. ¿Qué quieren? Que nos volvamos putas del castrismo. 

 

Cubanos, seguimos en las mismas, no generalicen. Si hay un viejo exiliado que echa a perder su imagen y reputación y se mete a mafioso, no significa que todos los viejos exiliados sean  mafiosos, creo que Mañach habló del tema.

Igual, si hay aborrecibles cubanos castristas mafiosos, no significa que todos los cubanos son castristas mafiosos, la mayoría no lo son. Que haya elecciones libres y verán, la mayoría de los cubanos son nobles, inteligentes y soñadores y solo les falta ser libres para ser… casi perfectos. Viva el pueblo de Cuba.

 

Post

 

Ay carajo, sigue el tipo conque el exilio histórico es… lo peor, yo supuse que se había callado. Ay, dios, yo te voy a contestar, alguien tiene que sacar la cara por unos cuantos amigos que tienen 80 años y están orgullosos de ser el exilio histórico y el baluarte anticastrista… Por Mario Pons, por Jorge Albarrán, por Mosquera, por Saturnino, por mi familia, por los presos políticos, por mi padre, por los muertos, por los verdaderos exiliados. ¡QUE VIVA EL EXILIO HISTORICO Y EL EXILIO MARTIANO!