Es habitual que la izquierda “cabalgue entre contradicciones” que no parecen suponer un menoscabo en la credibilidad de su relato.

Por

Carlos Barrio

Al filósofo presocrático Parménides de Elea le debemos el honor de haber sido el primer pensador en haber introducido en el discurso filosófico el denominado principio de no contradicción. Según el cual no es posible que una afirmación y su negación sean ambas verdaderas en el mismo sentido y en el mismo tiempo. La izquierda siempre ha considerado el principio de no contradicción como insuficiente para explicar el desenvolvimiento de lo real. Ha preferido ver, en la línea hegeliana, la contradicción como una etapa necesaria en el despliegue del “espíritu absoluto”, concepto pomposo con el que describir el triunfo de la cosmovisión propia en la historia. Autores como Henri Lefevbre han dedicado buena parte de su producción filosófica a intentar desarrollar una lógica compatible con el llamado materialismo dialéctico marxista.

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Origen: Disidentia