Cuando se cumplen 75 años de la liberación del campo nazi de Auschwitz, Polonia, Israel y Rusia cruzan acusaciones y reproches que enturbian la ceremonia y el recuerdo de las víctimas

Foto: Flores frente al campo de concentración de Auschwitz. (Reuters)
Flores frente al campo de concentración de Auschwitz. (Reuters)

MIGUEL Á. GAYO MACÍAS. CRACOVIA
El decoro y la solemnidad de la ocasión harán que los ilustres asistentes al acto que conmemora la liberación de Auschwitz guarden silencio. Pero antes y después de este día, algunos de sus protagonistas seguirán cruzando reproches, acusaciones e insultos. Cuando se cumplen 75 años del fin del horror para los supervivientes del mayor campo de exterminio nazi y décadas después de que se firmasen armisticios, rendiciones y tratados; la paz, esa que llega solo cuando se sabe y se acepta todo lo que pasó, aún no ha llegado.

La mayor muestra de ello es el hecho de que hayan tenido que celebrarse dos actos diferentesuno en Israel y otro en el propio Auschwitz, para conmemorar la liberación de un lugar donde se asesinó a más de un millón de personas. En 2015, al conmemorarse los 70 años de la liberación del campo nazi, el protagonismo, tiempo de comparecencia y espacios para las delegaciones se repartió al 50% entre las autoridades polacas e israelíes.

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Origen:EL CONFIDENCIAL