El concepto de lawfare aparece vinculado a la llamada teoría critica de corte neomarxista, que ve en todo producto occidental un instrumento de dominación.

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Carlos Barrio

Ignacio Escolar, director de eldiario.es, probablemente no pasará a la posteridad por sus contribuciones a la historia de las ideas. Escolar ha querido situar en el concepto de “lawfare” el principal riesgo que la nueva coalición socio-comunista puede encontrar en su intención indisimulada de acometer una verdadera mutación constitucional en el texto de 1978.

El concepto de lawfare aparece en la década de los años 70 en el contexto de la crítica colonial. A través del derecho occidental, según los proponentes del concepto, no se buscaba tanto restablecer una verdad material, como ocurre en los derechos orientales, cuanto de imponer una determinada visión de la misma. Utilizando el derecho, instrumento mucho más racional que la guerra (Warfare), lo que se busca es presentar como justa y racional una pretensión que en el fondo lo que encubre es una imposición de la propia fuerza. John Comaroff analiza el uso que el colonialismo ha hecho del derecho para presentar como legítimas pretensiones que en realidad lo que hacía era encubrir pretensiones de domuinación. El concepto de lawfare aparece así vinculado a la llamada teoría critica, de corte neomarxista, que ve en todo producto cultural occidental, incluida su tradición jurídica, un instrumento de dominación de clase, de género o de cultura.

Escolar vincula la noción de lawfare a otra noción clásica de buena parte del establishment liberal americano (liberal en el sentido de progresista) que ha visto en la administración judicial americana, al menos desde los tiempos del New Deal, un instrumento conservador dedicado a boicotear cualquier posibilidad de que el sistema político americano, cuyos cimientos se remontan a finales del siglo XVIII, se encamine por la senda del progreso y de la extensión de derechos. Édouard Lambert, un jurista francés de finales del siglo XIX y comienzos del XX, retomó la vieja querella que los jacobinos mantuvieron con el principio de la división de poderes que aquellos consideraban antidemocrático. Que un poder, el judicial, de origen no democrático, pudiera enmendar la plana a los excesos de una asamblea parlamentaria de origen popular era algo que consideraban contrario al principio democrático. Lambert escribió un breve ensayo, El gobierno de los jueces (1921), muy crítico con el papel que el Tribunal Supremo americano venía desempeñando en el sistema político americano, desactivando multitud de iniciativas legislativas de corte progresista en favor de los más desfavorecidos.

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Origen: Disidentia