Cristina Kirchner y Hebe de Bonafini, cada vez que hablan sin pensar mucho, dejan en evidencia las contradicciones del discurso progresista.

Cristina Kirchner y Hebe de Bonafini representan dos símbolos para el progresiso argentino. Sin embargo, en más de una oportunidad se han manifestado con poco tacto político.

Para Cristina Fernández de Kirchner, la sangre italiana de Mauricio Macri determina un supuesto comportamiento mafioso. (Twitter)

Cristina Fernández de Kirchner, una vez más, mostró que su pensamiento tiene poco que ver con el espacio político que representa en Argentina. Como ya lo hizo en otras oportunidades, la exmandataria y actual vicepresidente tuvo expresiones que el kirchnerismo condenaría duramente si salieran de la boca de algún dirigente de otro espacio.

Esta vez fue en Cuba, en el marco fue la presentación del libro Sinceramente, donde responsabiliza ya desde sus primeras páginas a Mauricio Macri por una supuesta persecución política, que terminó complicando la salud de su hija Florencia. La tesis de CFK es que la aparición de sus hijos en las causas tienen por motivación el daño político a su persona. Para la justicia argentina y para el fallecido juez Bonadio, la cuestión es diferente: los herederos forzosos quedaron vinculados a la fortuna sospechada de la enorme cantidad de propiedades del matrimonio Kirchner y por lo tanto corresponde la imputación.

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Origen: Panampost