Juan Carlos Blumberg habló de todo en una profunda y extensa entrevista a 16 años del secuestro y asesinato de su hijo Axel (23) el 22 de marzo de 2004. El joven fue asesinado cinco días después de haber sido raptado por una banda de secuestradores.
Al momento de su secuestro, Axel estudiaba ingeniería industrial en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). En aquella fatídica noche había vuelto de la facultad y le pidió el auto a su mamá para ir al cine del shopping Unicenter con su novia, Estefanía Garay, que entonces tenía 18 años.
La novia del joven llamó a los padres para avisarles que su hijo no había llegado, horas después se confirmaba que Axel había sido secuestrado en una modalidad de tipo extorsiva que se dio con frecuencia tras la crisis del 2001. Por su rescate pidieron 50 mil pesos, que tras cinco días de negociaciones se convirtieron en 14.500.
El 22 de marzo Blumberg fue a pagar el monto, esperó 40 minutos y nadie se presentó a cobrar. Al volver a su casa le comunicaron que su hijo fue asesinado de un tiro en la cabeza.
Por el caso fueron condenados a prisión perpetua Martín «El Oso» Peralta y José Gerónimo Díaz, los cabecillas de la banda, y otros integrantes recibieron penas de entre 3 y 20 años de prisión. Uno de ellos, Carlos Raúl Díaz, pidió la libertad condicional en 2018 y se la rechazaron.
Juan Carlos se convirtió en un emblema de la lucha contra la inseguridad y pedido de justicia, el 1° de abril de 2004 fue la primera movilización masiva al Congreso de la Nación para reclamar justicia por Axel.
“Cuando pasó lo de Axel, nosotros estábamos muy conectados de la Goethe Schule con todos los padres desde jardín de infantes. Siempre íbamos a jugar al fútbol o cuando pasaba algo estaban. Y enseguida vinieron acá, todos acompañando. Entonces dije: ‘bueno, vamos a hacer una marcha, pero una marcha con propuestas’. Se hizo esa marcha. Un periodista amigo me consiguió las filmaciones de esa noche y se hizo el cálculo a cuatro personas por metro cuadrado. Hubo 350 mil personas esa noche. Después a los 20 días fuimos al Palacio de Justicia, se juntaron 120 mil personas y también les llevamos propuestas a los jueces. Uno no es abogado, pero yo habré hecho más de 40 fábricas en el mundo, entonces uno sabe cómo es una organización. Había un montón de juicios atrasados, entonces yo dije: tienen un mismo edificio, tienen los escritorios, ¿por qué no hacen doble turno? Uno va con ideas como si fuera organizar una empresa y les llevamos propuestas”, expresó en diálogo con Clarín.
Respecto a si las reformas legislativas que impulsó funcionaron, comentó: «Algunas cosas sí, otras no porque todo eso tiene que ir acompañado de un trabajo con las fuerzas de seguridad, profesionalizadas. En 2004 hice el curso de policía en la Academia de Nueva York y yo traje a la Argentina las pistolas eléctricas y las mostré en un programa de Mariano Grondona y Luis Majul. Cuando vinimos con eso, las Madres de Plaza de Mayo nos decían que eso era una picana, imagínese. Con eso usted evita matar a alguien y los detiene con facilidad. Y uno ve ahora que la nueva ministra (Sabina Frederic) está en contra de eso. Es una locura, las usa la policía del mundo y con eso usted evita herir a alguien»
«Mirando para atrás, creo que lo que pasa acá es que no se trabajó. Yo recuerdo las discusiones con el actual Papa, cuando todavía era Jorge Bergoglio, cuando hablábamos del trabajo en las cárceles. Él era pura discusión. Yo le decía que primero tienen que trabajar ocho horas y ganarse su sustento, lo que consume. Después estudiar y todo lo otro. “Pero usted no sabe cómo era la infancia de ellos”, me decía. Si usted está ahí es porque le hizo algo malo a la sociedad y a la sociedad hay que retribuirle de alguna manera con un trabajo. Son cosas elementales que hay en otros lugares del mundo. Yo creo que hay muchas cosas que no se hicieron, entre ellas, haber bajado la edad de imputabilidad como hay en otros países como Alemania o Francia», reflexionó.
Al ser consultado sobre como ve a la Argentina, reflexionó: «Yo lo veo muy triste porque veo que en lugar de avanzar, retrocedemos en muchas cosas. Con todo ese desfalco que hubo con la mina de carbón, poner a Aníbal Fernández enfrente de eso con todos los problemas que él ha causado, es una locura. Me parece que andamos mal. Y la culpa también es de (Mauricio) Macri. Yo lo ayudé para que él fuera jefe de Gobierno. Lo ayudé y trabajé para que fuera presidente. Pero a estos muchachos, ¿sabe qué les falta? Calle. Usted tiene que tener picardía. Para luchar contra delincuentes tiene que ser vivo. Estos tipos asumen en el Gobierno y empiezan con los globitos de colores, el amarillo y todo eso. Lo primero que tendrían que haber dicho es explicarle a la población lo que los otros dejaron. Ocultaron las cosas, no sirven para nada. Pensaban que lo arreglaban fácil. En lugar de sacar planes sociales, dieron más. Usted a la gente le tiene que dar la caña de pescar, no el pescado. Jueces atorrantes como (Norberto) Oyarbide, (Jorge) Ballestero, todos esos, en lugar de meterlos presos les dieron la jubilación».
Sobre lo que espera del nuevo Gobierno y sus expectativas, aseguró: «Yo tengo una expectativa terrible. Este hombre está puesto ahí pero veo que la que manda es Cristina Kirchner. Entonces él dice una cosa y ella está en Cuba diciendo otra. Yo no me olvido nunca. Creo que fue en la segunda reunión con Néstor Kirchner. Había salido en el diario Le Monde de París una foto que decía “La revolución de un padre”. Entonces yo le doy el diario y Kirchner empieza a mirar. Y yo me pongo a pensar: ‘¿Cómo es el presidente y no hay organismos del Estado que les dan las cosas que salen?’ Ahí me quedé frío. Y yo vi que él era una persona que no tenía visión del mundo. Porque él nunca había viajado. Había como máximo ido a Uruguay. Y si usted no viajó y conoció el mundo, no tiene idea cómo es el mundo. No lo puede sacar por un diario. Entonces yo le decía: ‘Presidente, no mire para atrás, mire para adelante’. Yo le insistía. Yo fui muy inocente porque fui de frente. Podría haber conseguido mucho más cosas si hubiese actuado un poco más pícara».
Al finalizar reflexionó si cree que sirvió la lucha que llevó desde el asesinato de su hijo: «Y sí, porque yo veo lo que mucha gente me dice en la calle: ‘Si se le hubiese hecho más caso a las cosas que usted dijo andaríamos mejor’. Yo me siento bien porque veo que ayudé a mucha gente, a muchas víctimas. Fíjese la familia Iraizoz. Les mataron a un hijo (NdR: Nahuel, de 19 años, en agosto de 2004). Y hoy tenemos una amistad profunda de años. Yo me siento bien, con ganas de seguir luchando.»

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