El jefe de Estado uruguayo, a diferencia de su colega argentino, no invitó a representantes de Venezuela y Cuba, se saludó con Jair Bolsonaro y exhibió un discurso publicó que apenas rozó las críticas políticas a su antecesor Tabaré Vázquez

Lacalle Pou y Alberto Fernández, durante sus asunciones presidenciales, en Uruguay y Argentina

Lacalle Pou y Alberto Fernández, durante sus asunciones presidenciales, en Uruguay y Argentina

Luis Lacalle Pou asumió ayer como presidente del Uruguay y fue nítido el contraste ideológico y político con la ceremonia que protagonizó Alberto Fernández el pasado 10 de diciembre en la Cámara de Diputados. Lacalle Pou decidió no invitar a representantes de Venezuela y Cuba, se mostró amistoso con Jair Bolsonaro y ratificó su decisión de avalar las consecuencias económicas del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

Alberto Fernández, en cambio, recibió en el Salón Blanco a Jorge Rodríguez, titular de la cartera de Información de Venezuela, que por esa fecha aún tenía prohibido el ingreso a la Argentina por un decreto firmado por Mauricio Macri. Además, el jefe de estado argentino concedió su primera audiencia a su colega cubano Miguel Díaz-Canel, una pieza clave en la protección regional del líder populista Nicolás Maduro.

Alberto Fernández recibió en el Salón Eva Perón de Casa Rosada, al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Alberto Fernández recibió en el Salón Eva Perón de Casa Rosada, al presidente (Dictador) de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Las posiciones de Lacalle Pou y Alberto Fernández respecto de Venezuela y Cuba responden a distintas causas ideológicas y políticas. El presidente uruguayo tiene un pensamiento de centro derecha que repudia a los gobiernos de Maduro y Díaz Canel, mientras que su par argentino aplica la lógica de la realpolitik ante su aliados del Frente de Todos: el ala izquierdista de su coalición partidaria -liderada por Cristina Fernández de Kirchner- considera que el eje Caracas-La Habana es fundamental para la agenda internacional del país.

“No se trata en la transmisión de mando de tierra arrasada. Hicimos campaña de una manera y lo vamos a practicar en el gobierno. Nos negamos a que esta etapa sea cambiar una mitad por la otra. La unión es lo que nos piden los uruguayos. Por eso estamos aquí, para continuar lo que se hizo bien. Para corregir lo que se hizo mal y sobre todo para hacer lo que no se supo o no se quiso hacer en estos años”, aseguró Lacalle Pou durante su discurso de asunción.

El presidente de Uruguay cuestiona la herencia recibida del Frente Amplio, pero optó por el silencio o la crítica sutil. Alberto Fernández tiene un carácter más explosivo y aún considera necesario para la opinión pública desnudar los resultados económicos y sociales de la administración de Mauricio Macri.

En cuanto al acuerdo Mercosur- Unión Europea, Lacalle Pou y Alberto Fernández también exhibieron sus diferencias en las ceremonias de asunción. “Deben cumplirse los procesos comenzados con la UE. No debe importar el signo político de cada uno de los miembros del Mercosur, para afianzar nuestro bloque debemos de dejarlos de lado”, adelantó ayer el presidente del Uruguay.

Por su parte, el jefe de estado argentino cuestionó el acuerdo empujado por Macri y Bolsonaro y avalado por Ángela Merkel y Emmanuel Macron, en representación de Alemania y Francia. Y aún duda si es necesario aprobar un tratado con la Unión Europea que -desde su perspectiva- podría complicar aún más la situación económica y social del país.

Luis Almagro, secretario general de la OEA, durante los actos de asunción del presidente Luis Lacalle Pou

Luis Almagro, secretario general de la OEA, durante los actos de asunción del presidente Luis Lacalle Pou

A la asunción presidencial de Alberto Fernández no concurrieron Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), y el presidente del Brasil, Jair Bolsonaro. El jefe de estado argentino tiene profundas diferencias ideológicas con Almagro y Bolsonaro, y no hizo un sólo esfuerzo para acercar posiciones y estrechar su mano en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

Alberto Fernández no apoya la reelección de Almagro en la OEA, y aún se resiste a combinar una reunión bilateral con Bolsonaro. De hecho, ayer podría haberse encontrado con Bolsonaro en Montevideo durante la asunción de Pou Lacalle, y eligió ver como perdía Argentino Juniors -su equipo de fútbol- frente a Vélez Sarsfield en Liniers.

Lacalle Pou recibió a Bolsonaro e invitó a Almagro a su ceremonia de asunción. Considera indispensable una excelente relación personal y diplomática con Bolsonaro y votará por la reelección del actual secretario general de la OEA.

Es que el presidente del Uruguay tiene otra mirada del poder, y pese a las diferencias de estilo, ya le perdonó a Alberto Fernández su apoyo político al candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, que perdió sin atenuantes.

Alberto Fernández y Lacalle Pou son amigos y se conocen desde hace años. Si no hay imprevistos, el presidente llegará a Montevideo en los próximos días para saludar y felicitar a su colega del Uruguay.

“No veo el momento de darle un fuerte abrazo”, comentó Alberto Fernández cuando le preguntaron sobre Lacalle Pou y su pasado común con el vencedor del Frente Amplio en las últimas elecciones presidenciales.

Origen: Infobae

La gran calidad institucional del Uruguay digna de destacar