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Luis Gonzalez / lgonzalez@republica.gt

El castrochavismo, la organización de crimen transnacional, aprovecha la emergencia del coronavirus para sostener las dictaduras, señala el analista boliviano Carlos Sánchez Berzain.

Hugo Chávez y Fidel Castro impulsaron un movimiento que ahora ha sido bautizado como Castrochavismo.

El abogado y exiliado político radicado en Estados Unidos, considera que esta organización dirigida por Cuba, usa la pandemia como “coartada” para mantener sus operaciones ilegales.

El grupo conformado por Cuba, Nicaragua, Venezuela y de nuevo por Argentina, busca aumentar el control sobre la población y su poder de facto.

Además, Sánchez opina que intentan desestabilizar las democracias y utilizan la “ayuda” como propaganda para buscar que la comunidad los reconozca como gobiernos legítimos.

Estos planteamientos los expuso Carlos Sánchez Berzaín durante el webinar “El coronavirus como coartada del Castrochavismo”, promovido por República.gt

El origen del castrochavismo

Sánchez recuerda que con la llegada al poder de Hugo Chávez, en 1999 en Venezuela, inició el movimiento que cobró fuerza a mediados de estas dos últimas décadas.

La primera gran acción fue la alianza de Venezuela con Cuba. Con dinero y petróleo, Venezuela le tendió la mano a Fidel Castro que devolvió los favores apadrinando al militar venezolano.

Esa acción de apoyo financiero se extendió a varias naciones como Nicaragua, Boliva, Ecuador y Argentina.

Apareció el Movimiento Bolivariano que luego se convirtió en el Socialismo del Siglo XXI y que ahora se conoce como Castrochavismo, que se disfraza con ideas políticas, pero que en realidad es una organización criminal y por ende antidemocrática, subraya Sánchez.

La principal característica de las naciones sometidas a estos regímenes es que buscan “eternizarse” en el poder.

Contrario a la democracia que establece la alternancia en el poder, la vigencia del estado de derecho, la división de poderes, elecciones libres, libertad de organización y respeto a los derechos humanos.

En Cuba, Nicaragua y Venezuela, las tres naciones que permanecen bajo este esquema de Castrochavismo, no existen ningún principio democrático y son calificados, como el caso de Venezuela, como narcoestado, agrega Sánchez.

Coronavirus y las dictaduras

Con la emergencia que está causando un grave deterioro económico en todo el mundo y un daño a los sistemas de salud como no se había visto, estas dictaduras de nuevo aprovechan la coyuntura para mostrarse como estados legítimos, señala el analista boliviano.

Cuba con sus médicos que en ocasiones solo son trabajadores de salud, implanta un sistema de “semiesclavitud” con apoyo de estas naciones y, ahora, con el concurso de Argentina, que volvió a un régimen afín a Cuba, luego del mal gobierno de Mauricio Macri, subraya Sánchez.

Estas dictaduras ocultan las verdaderas cifras del coronavirus, restringen la libertad de información y aprovechan para reforzar los controles sobre la población.

En el caso de Bolivia donde cayó el dictador Evo Morales, existe el riesgo de que al pasar la emergencia, las elecciones lleven de nuevo al poder al partido Movimiento al Socialismo (Mas), porque “se fue el dictador, pero la dictadura” persiste, indica Sánchez.

Lo anterior porque, según el analista, Evo Morales dejó la Constitución Plurinacional, fiscales, jueces, Corte Suprema de Justicia y todas las instituciones sometidas al régimen.

En conclusión, Sánchez señala que el Castrochavismo está en acción durante la emergencia aumentando el control y fortaleciendo el poder ilegal que ostenta.

Y lo que se debe hacer es denunciarlo sin tintes de ideología, porque de acuerdo con Sánchez esto no es de izquierda o derecha.

Además, considera que el Grupo de Lima ya debería aplicar el el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, para defender a las poblaciones de los narcoestados que son un riesgo para la región.

Origen: república.gt