Por CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN

El grupo de dictaduras liderado por Cuba e integrado por Venezuela y Nicaragua, que mantiene sus estructuras en Ecuador y Bolivia, ha recibido refuerzo tras el retorno de un miembro activo, con la llegada al poder en Argentina de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Desde la posesión presidencial el pasado 10 de diciembre, los hechos indican su abierto respaldo a las dictaduras y el retorno a la política castrochavista de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Con la pandemia del coronavirus y la agresión de las dictaduras, es importante tener muy claro si Argentina con Fernández/Kirchner ha vuelto al castrochavismo que conspira contra las democracias de las Américas.

La protección de Cuba a Cristina Kirchner fue vital para evitar el avance de los procesos judiciales por corrupción contra su hija Florencia que se sometió a “tratamiento médico” en Cuba donde permanece lejos del alcance de la Justicia.

Los procesos por corrupción emergentes de investigaciones y hechos públicamente demostrados de la corrupción Kirchner (K) vienen siendo acotados con el cambio en beneficio de los acusados y detenidos, lo que es tan claro como escandaloso por la influencia y poder de Fernández/Kirchner.

En los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner de 2003 a 2015, Argentina fue un miembro activo del llamado proyecto Alba, del movimiento “bolivariano”, que militó en el denominado “socialismo del siglo XXI” e integró el “castrochavismo”, grupo de delincuencia organizada trasnacional que convirtió la política en cobertura para el desarrollo y operación de un sistema opresivo y criminal.

Se indica que la llegada de Néstor Kirchner al poder no hubiera sido posible sin el apoyo de Chávez y Castro. El posterior caso Antonini Wilson lo ratifica. El kirchnerismo es el brazo argentino del castrochavismo y está nuevamente en el poder.

Los invitados a la asunción al mando de Alberto Fernández y Cristina Kirchner fueron otra muestra de la ubicación del nuevo gobierno argentino en el castrochavismo. Invitaron a los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua al punto de promover un incidente respecto al reconocimiento del gobierno legítimo de Venezuela en la persona del presidente Juan Guaidó que había hecho Argentina.

Invitaron a los exdictadores Rafael Correa de Ecuador, que estuvo presente, y Evo Morales de Bolivia. Invitaron a todos los exgobernantes del castrochavismo, como Lula, Rousseff, e hicieron público que no invitaban a la Presidenta de Bolivia Jeanine Añez -en “intervención en asuntos internos”, que tanto utiliza el castrochavismo como doctrina-, señalando que había llegado al poder con un golpe a Evo Morales, ignorando deliberadamente la renuncia y fuga del dictador cocalero, a quien ahora el gobierno Fernandez/Kirchner tiene bajo su protección mientras conspira abiertamente para derrocar al gobierno interino de Bolivia.

El gobierno Fernández/Kirchner orientó la política internacional de Argentina a la protección de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua, desarmó su concurso en el Grupo de Lima, desconoció en los hechos al presidente legítimo de Venezuela y no reconoció a la enviada de Guaidó como embajadora. La actual administración argentina stá en la operación del Foro de Sao Paolo y participa en su nuevo formato del denominado grupo de Puebla, para la cobertura de dictaduras y el ataque a las democracias con la coartada izquierda contra la derecha, cuando en verdad protegen la violación de los derechos humanos, los narco estados y la comisión diaria de crímenes para oprimir a los pueblos que dicen defender.

Mientras tanto, como en los gobiernos Kirchner, han llevado a Argentina nuevamente al impago, o default, y luego de no pagar 503 millones de dólares el pasado 22 de mayo, pretenden llegar a un acuerdo de reestructuración de títulos por más de 65.000 millones de dólares.

El autoritarismo crece para mantener la popularidad del nuevo gobierno, los sectores productivos y la destrucción de la clase media son nuevamente el objetivo.

La pandemia del coronavirus parece impedir ver que Argentina es la nueva base política y territorial para la conspiración contra las democracias del Cono Sur y amenaza directa para derrocar o de cualquier forma retirar al gobierno interino de Bolivia.

Los gobiernos democráticos de Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay, a los que el kirchnerismo castrochavista considera de “derecha”, están bajo amenaza y desestabilización.

Los líderes amenazados deben por lo menos sincerar la realidad de que Argentina, con Fernandez/Kirchner, ha vuelto activamente al castrochavismo y es una plataforma contra las democracias en las Américas.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.carlossanchezberzain.com

Origen: Interamerican Institute for Democracy en Español