El presidente Trump ha amenazado con incluirlos en la lista de organizaciones terroristas

Redacción | Primer Informe

Los grupos «antifa» que hoy lideran los destrozos y la violencia en nombre de un ideal antiracial, tras la muerte a manos de un policía de Minesota del hombre negro George Floyd, son grupos con una larga historia pero cuya existencia como un movimiento conocido en los Estados Unidos es relativamente reciente.

El presidente Donald Trump, junto a varios voceros de su administración, además de analistas en medios, han responsabilizado a este grupo de la violencia de las últimas semanas. Durante el fin de semana, el presidente aseguró que los denominaría como «organización terrorista».

Su origen está en los grupos que se formaron contra los fascistas italianos en la década de 1920 y 1930 y empezaron a aparecer en las calles estadounidenses en la década de 1980, como pequeñas células juveniles que se enfrentaban a activistas neonazis.

El ascenso de Trump al poder en Washington hizo que estos grupos resurgieran por la actividad de grupos supremacistas blancos que acompañó al actual presidente; siendo responsables de disturbios graves en la juramentación de Trump en enero del 2017.

Se trata de grupos disgregados, sin jerarquía, montados en pequeñas células que operan en distintas ciudades y universidades.

No tienen líderes claros y su ideología no tiene una definición clara, más allá de oponerse a grupos neonazis y de extrema derecha enmarcando su actuación en un ideario anarquista y antisistema.

En sus actuaciones boicotean y atacan actos, manifestaciones o conferencias de los grupos a los que se oponen, de los que publican información personal de sus líderes y agitan las redes con sus ataques.

Son distinguidos en los actos donde participan por su particular estética que se compone de ropa completamente negra, botas militares y pañuelos o pasamontañas cubriendo sus rostros.

Antes de Floyd

Según el vicecomisionado del Departamento de Policía de Nueva York para antiterrorismo e inteligencia, las autoridades ya habían detectado planes de los grupos anarquistas para agitar las ciudades, incluso antes de la muerte de Floyd.

«Se prepararon para provocar daños a la propiedad e instruyeron a la gente que les sigue para que se haga de forma selectiva y sólo en zonas de alto poder adquisitivo o en tiendas exclusivas», aseguró el funcionario quien añadió que planearon rutas para la distribución de gasolina para probar incendios y el envío de ojeados para encontrar zonas con menos presencia policial.

Si bien Trump ya ha acusado a los «antifa» de la violencia de estos días, su amenaza de calificar al grupo como «terrorista» no podría avanzar demasiado puesto que no existe una lista como tal para grupos dentro de Estados Unidos, pero sirve para que el presidente señale responsables.

Existen evidencias  de que en Mineápolis, Nueva York o Washington se han infiltrado en las protestas azuzando la violencia, pero en los disturbios también han saqueado y cometido daños públicos miembros de las comunidades negras indignadas con el último caso de abusos policiales que llevó a la muerte de Floyd, además de sectores marginales que se sienten despreciados por la sociedad y aprovechan para causar destrozos y robar.

También existen pruebas de que sectores de la derecha extrema han contribuido a la violencia, haciéndose pasar por «antifas», en busca de elevar la tensión racial, según indicó el gobernador de Minnesota, Tim Walz.

Origen: primerinforme.com