CERO EN PROGRESISMO

El fascismo, desde que Hitler se voló los sesos en su búnker para bien de la humanidad, es una ideología meramente residual en Occidente. Si nos ponemos a buscar y rebuscar, claro que encontraremos neonazis y racistas (además de machistas, homófobos y todos los –fobos que quieran), pero por mucho que nos mareen con estadísticas, a menudo infladas, de agresiones a los llamados “colectivos vulnerables” (que en realidad representan un porcentaje muy bajo de todas las agresiones), no existe ninguna razón para pensar que los sujetos que las cometen sean una amenaza seria y organizada a las libertades de nadie, más allá de la cuota de indeseables que existe en cualquier grupo humano de cierto tamaño. Bien es verdad que el fascismo, dejando de lado su racismo y sus mitologías paganoides, comparte con el leninismo un culto a la violencia y al Partido o Movimiento que están lejos de…

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