«A mí me metieron boca abajo en un pozo de agua, casi me muero, te asfixian con una bolsa y ponen una especie de pinchos en las tetillas y te dan electricidad, a mí me reventaron todo el ojo”, relató un activista opositor que pasó cerca de 3 años encerrado por el régimen venezolano.

Redacción | Primer Informe

Vasco Da Costa, activista de oposición y reconocido politólogo venezolano, quien fue excarcelado el martes de esta semana, tras permanecer más de dos años detenido en una cárcel militar, relató con detalles las horribles torturas de las que fue víctima mientras estuvo detenido, las cuales refiere como «técnicas cubanas».

La cárcel le dejó a Da Costa, una afección en el ojo que se terminó convirtiéndose en cáncer, una crisis de celulitis que casi le cuesta una pierna y un agavamiento paulatino de su condición de hipertenso; sin embargo nada es comparable con las torturas que le hicieron.

El opositor dijo a VOA que éstas fueron «algo brutalmente espantoso».

Da Costa detalló cómo especialistas en técnicas de tortura, tomaban su pie y lo golpeaban con un gran martillo utilizado en tareas de construcción. «“Fue una tortura prolongada durante muchos días después que me agarraron, te golpean mucho en el pie, lo que te enloquece, en las plantas de los pies. Ellos tienen una técnica, creo que es cubana, la planta de los pies tiene terminaciones nerviosas y sientes que todo el cuerpo se te desmiembra, es una cosa terrible”, puntualiza.

“Te golpean, a mí me metieron boca abajo en un pozo de agua, casi me muero, te asfixian con una bolsa y ponen una especie de pinchos en las tetillas y te dan electricidad, a mí me reventaron todo el ojo”, agregó.

Imágen del dirigente político Vasco Da Costa, ya liberado. Foto: VOA.

El cáncer de ojo que hoy tiene fue consecuencia de la cantidad indiscriminada de golpes que recibió, incluso cuando solicitaba atención médica, cuya respuesta eran más golpes.

Explicó también casos de otros presos, algunos liberados esta semana, como el de José Alberto Marulanda, quien incomprensiblemente fue detenido por ser pareja de una militar que supuestamente estaba participando en reuniones conspirativas contra Maduro. Da Costa dice que «al doctor Marulanda, «le reventaron las manos y se las destrozaron, a ciertos militares les reventaron las piernas y a mí me reventaron los ojos porque yo estudio. Es metódico, es sistemático, es hecho con una programación para hacerte daño”, afirmó.

Relata que los torturadores aprovechaban el estado en el que dejaban a los presos políticos después de las torturas, -«como un trapo en el piso», según palabras de Da Costa-, y luego «te robaba lo que la familia con mucho esfuerzo te había llevado, la comida, los aparatos electrónicos, la ropa, los zapatos, no hay manera de ponerle algo de ley a esos criminales”, lamenta.

Da Costa cree que aunque está en libertad, lo invade un temor latente pues «pensar que este Gobierno (de Maduro) no tiene entre sus planes matarme sería una ingenuidad terrible».

El dirigente dice que su diábetes es una secuela de la alimentación de la cárcel, que era «una cosa horrible, espantoza… la sazón carcelaria. La cárcel va haciendo que con ese proceso de alimentación te vayas deteriorando físicamente, cuando llegué a la cárcel nunca había tenido una caries en mi vida. No solamente se me habían malogrado los dientes sino que se me cayeron», detalla Da Costa.

Origen: primerinforme.com