El radical Carlos Raimundi, embajador argentino ante la OEA, hizo tal defensa de Maduro que hasta Juan Guaidó solicitó explicaciones al gobierno argentino.

Redacción | Primer Informe

«Venezuela ha sufrido un fuerte asedio de intervencionismo», dijo Carlos Raimundi, embajador político de Argentina ante la OEA, consultado sobre el detallado informe que  señala a Maduro y a su alto mando militar y círculo de seguridad, de ser autores de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

El diplomático argentino dijo en su defensa explícita de Maduro que «hay una apreciación sesgada de lo que son las violaciones a los derechos humanos en determinados países», sin cuestionar la sistemática violación de los derechos fundamentales del hombre, recogidas por el informe de la misión independiente de la ONU.

Ante esto, la Cancillería salió a aclarar que las declaraciones sobre Venezuela del embajador argentino en la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, no interfieren en el respaldo del Gobierno al lapidario informe de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, sobre las violaciones a los derechos humanos en ese país.

Raimundi abrió la polémica con una intervención en un plenario de la OEA en el que surgió el tema Venezuela y pareció apartarse de la postura oficial.  «Hubo amenazas de intervención, operativos y cortes de energía a las centrales que han generado serias cuestiones de violación a los derechos humanos», fue una de sus frases, en las que en lugar de enfocar las denuncias de serias violaciones de derechos humanos que enfrenta el régimen de Nicolás Maduro, pareció justificarlo recordado que Venezuela sufre un bloqueo económico.

Raimundi habló de «ciertos países» que ejecutan «una situación de bloqueo a la principal renta de recursos (de Venezuela) que es el petróleo y el bloqueo a sus reservas en Londres».  La oposición argentina no tardó en reaccionar.

El diputado de la UCR, Facundo Suárez Lastra, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, calificó de «vergonzoso» el discurso de Raimundi por su visión «sesgada de la violación a los derechos humanos en muchos países». Y alertó sobre un pronunciamiento similar por el representante argentina ante la ONU, que Tettamanti se apuró en descartar.

El funcionario diplomático trastocó la estrategia internacional del gobierno kirchnerista.

El funcionario aclaró que los comentarios de Raimundi «más allá de la precisión o no del lenguaje en modo alguno puede o debe ser interpretado como un rechazo al informe, palabra que no fue utilizada en momento alguno por nuestro representante en la OEA».

«Los informes de los derechos humanos están siendo considerados en estos momentos en la sede la ONU en Ginebra. Está previsto que las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos se tomen entre el 5 y el 6 de octubre. La Argentina está trabajando activamente en el seguimiento de toda la agenda incluyendo las resoluciones que tienen que ver con estos informes, elevados uno por la Alta Comisionada y el otro por los expertos independientes», puntualizó Tettamanti.

El vicecanciller explicó que en la sesión de la OEA en la que habló Raimundi,  el objetivo era que los expertos independientes presentaran la experiencia que habían tenido en la confección del informe de Bachelet y «una vez más la posición argentina con respecto a la situación en Venezuela es seguir apoyando la necesidad de que se restablezcan plenamente las instituciones democráticas, tener en cuenta la situación de la población, su sufrimiento, que ha generado una importante emigración de venezolanos que son también síntoma de una causa y que esa causa hay que tratar de revertirla, y que la situación económica no puede ser agravada por acciones que se puedan tener desde países terceros».

«En simultáneo, en consecuencia con la tradicional posición argentina sobre Derechos Humanos, nuestro país entiende que el Gobierno de Venezuela tiene responsabilidad en el pleno respeto a los derechos humanos e incluso en hacer todo lo que está a su alcance para hacer que no sean violados ni por la acción propia ni por la acción de otros», agregó.

«Y hemos manifestado -al igual que el Grupo de contacto del que formamos parte hace pocos días- nuestra gran preocupación por las graves violaciones de los Derechos Humanos que se reportan tanto en el informe de la Alta Comisionada como en el de los expertos independientes, y trabajamos con el Grupo de Contacto para fomentar en Venezuela elecciones libres, justas y creíbles», concluyó Tettamanti.

Raimundi fue votado como embajador en febrero, antes de la pandemia, y Cambiemos no lo votó porque en la comisión de acuerdos, cuando expuso, desconoció el gobierno autoproclamado de Juan Guaidó, posición que sostiene Alberto Fernández.

El periodista Román Lejtman, en su informe para el portal argentino Infobae, dice Raimundi nunca tuvo el respeto de Alberto Fernández, y que dudó mucho en darle el cargo: «Alberto Fernández no coincide con la agenda geopolítica de la OEA, pero considera que es un foro regional importante por su peso institucional en América Latina. Finalmente aceptó: Carlos Raimundi, un dirigente con pasado radical y perspectiva teñida por la Guerra Fría, sería su representante en Washington durante una época compleja para creer que la política exterior es binaria».

El periodista refiere que «Alberto Fernández diseñó una política exterior que no incluye la opinión de Raimundi respecto a los asesinatos, torturas y violaciones cometidas por los grupos de tarea de Venezuela».

Aunque Fernández descalificó a Raimundi, aún no lo destituye pese al grave daño cometido a su estrategia diplomática en Latinoamérica.

La posición del gobierno izquierdista argentino con respecto a Venezuela se basa en una propuesta del fin de los bloqueos comerciales y la inclusión de Maduro en una mesa de negociaciones para abrir una transición democrática que desemboque en elecciones con todas las condiciones democráticas.

Pese a que la postura es rechazada desde el Mercosur, la OEA y la Casa Blanca, quedó aún más debilitada luego de la exposición de Raimundi en la OEA, generando la sensación de que «la diplomacia regional considera que Raimundi sólo explicitó en público lo que Alberto Fernández dice en secreto».

Por lo que a Fernández sólo le queda una opción, retirar a Raimundi del espacio diplomático e insistir en rechazar las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

Aunque el presidente argentino minimiza a Juan Guaidó, la reacción casi inmediata del mandatario interino venezolano generó preocupaciones en la Casa Rosada.

Guaidó instó a Fernández a que explicara si la posición de Raimundi es la oficial de su gobierno: «Yo quisiera saber si la representación de su embajador en la OEA es la representación del Ejecutivo en Argentina. Si la relativización del dolor, del sufrimiento humano en Venezuela representa al Ejecutivo en Argentina”, expresó Guaidó en una entrevista con el periodista Eduardo Feinmann transmitida por el medio A24.

Y agregó: «No podemos voltear la cara mientras hay un genocidio silencioso en Venezuela. No podemos relativizar el dolor. No hay neutralidad en materia de derechos humanos, en materia de la dignidad y los derechos fundamentales”.

Origen: primerinforme.com

Porque prevalece el peronismo? es  facil por opositores como el radical Raimundi .