Por Jorge Riopedre

Elecciones en Estados Unidos: Escenarios posibles después del 3 de  noviembre - Estrategia Susentable

El mundo no está a punto de desaparecer por el desenlace de las próximas elecciones presidenciales el tres de noviembre de 2020 en Estados Unidos. Puede que un día la proliferación de armas nucleares se nos escape de las manos en algún rincón de la Tierra con su secuela de un “invierno nuclear”, como llaman los especialistas a este lúgubre acontecimiento que tendería un negro manto sobre la superficie del planeta. Por ahora lo que está en juego es quién presidirá la Unión Americana el próximo mes de enero.

Yo no tengo idea de cómo va a terminar esta contienda, pero tomo en consideración cosas que parecen obvias al promedio de la población atrapada entre una terrible pandemia y dos candidatos tan dispares como Jupiter y Venus; uno dueño de los rayos y otro de una voz dulce y melancólica. En cualquier caso son muchos lo que sienten desasosiego, miedo e inquietud por la inestabilidad interna que reina en EE.UU, ante la

ruptura de los frenos cívico-legales aceptados normalmente por la población. 

El censo estadounidense de 2010 nos proporciona un indicador crudo del padrón electoral: 72.3% blancos, 13.4% negros, 5.9% asiáticos, 1.3% indios y 18.5% latinos. Se calcula que en 2042 los blancos serán minoría, ocasión en la que negros e hispanos tendrán que medir fuerzas, dos minorías ahora cabizbajas que habrá que ver cómo se entienden. ¿Serán tan amiguitos como ahora? Claro que no. Cada cual ha de tirar en su propia dirección.

Aquí, por lo visto, hay dudas, pero el voto blanco parece que será el que decidirá estas elecciones. ¿Qué decidirá el voto dominante? La economía es un asunto prioritario; el control de nuestras fronteras requiere atención. Puede que haya muchas más pero nuestra preocupación será la misma. Este es un voto que marca una nueva era.