Alberto Fernández priorizó sostener el funcionamiento de las empresas estatales deficitarias, en detrimento de gastos sociales y de salud. Con el DNU 975, se resolvió recortar estas partidas para lo que queda del año.

El Presupuesto de este año, administrado de facto por el Gobierno kirchnerista luego de arrogarse poderes extraordinarios a principios de año, sufrió nuevas modificaciones en algunas partidas hasta fin de año.
El creciente déficit de las empresas del Estado se volvió un dolor de cabeza para Alberto Fernández, quien decidió atender a las necesidades operativas de estas compañías, y resignar a cambio recursos valiosos que se habían pensado destinar anteriormente en gastos sociales, sanitarios y en cuestiones de hábitat.

De esta manera, el decreto 975 resuelve una limitación al presupuesto asignado por el Gobierno para este año para las tres partidas en cuestión, a pesar de que, según el mismo Presidente, el país continúa en emergencia sanitaria y que la pobreza alcanzó el 44,2% de la población, acorde al último informe de la UCA.

Las prioridades del kirchnerismo se focalizan en dotar al Estado de los recursos necesarios para preservar su estructura inalterada, aun cuando la tensión económica y social está al borde del colapso.

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Origen: derechadiario.com.ar