Alejandro Borensztein

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Alcanza con preguntarse e investigar porque ese día asumen los presidentes democráticos en el país.

Por más que probablemente por estos días en Argentina te la cuenten cambiada.

Empecemos con una pregunta para los chicos sobre un tema de educación cívica, ideal para estos tiempos de clases por Zoom y de aumento sostenido en la proliferación de burros y burras: ¿Por qué los presidentes democráticos argentinos asumen siempre el día 10 de diciembre? Respuesta al final de la nota.

Como todo el mundo sabe, los grandes líderes políticos esclarecen a las sociedades, marcan rumbos y definen prioridades, sobre todo en momentos de gran confusión como el actual. Allá, en los países tipo Canadá o Uruguay, sobran ejemplos. Acá, venimos medio Escasany.

Por suerte, nos queda Cristina. Mientras la sociedad se desespera ante los 40.000 muertos por COVID, 44% de pobres, 10% de indigencia, 2 de cada 3 pibes pobres, 2 de cada 10 pibes con hambre, la destrucción del empleo, la pulverización de la confianza, la desintegración de la moneda y el cierre de empresas, la Vice nos ilumina el camino y nos tranquiliza explicándonos que el verdadero y profundo problema de la Argentina es la Corte Suprema de Justicia. Haberlo sabido antes y nos ahorrábamos la angustia.

Al final, sólo será cuestión de echar a esos cinco sátrapas, nombrar a los cinco próceres que Ella elija y ya. Si a eso le sumamos la designación de un Procurador amigo de la casa y alguna movida judicial que despeje toda duda sobre bolsos, guita, conventos, hoteles, monjitas, subsidios, obra pública y acuerdos raros con terroristas que volaron la AMIA, la Argentina estará definitivamente condenada al éxito. Visto así, uno duerme más tranquilo.

¿Cristina ha sido siempre una gran estadista progresista o era otra cosa y algo la iluminó en el camino? Veamos.

Para la masa que conforma el albertismo, este jueves fue el primer aniversario de la gesta de Tío Alberto. De aquí en más, el 10 de diciembre de 2019 será la fecha fundacional para toda esa bullanguera militancia que sigue al Presidente. Para los 16.

Distinto es el caso de la masa militante kirchnerista, infinitamente más grande en volumen. Cada 10 de diciembre festejan la asunción de Cristina en 2007, fecha en la que la democracia argentina se refundó por segunda vez. La primera había sido el 25 de mayo de 2003, con la asunción del primer presidente democrático de la historia argentina, el Compañero CCK. Allí comenzó la independencia, la educación pública, la universidad gratuita y las políticas de DDHH. Antes, todo era oscuridad. Por lo menos, así lo cuentan.

Dado que este año el 10 de diciembre del kirchnerismo coincidió con el 10 de diciembre del albertismo, ambas sectas aprovecharon e hicieron un solo acto en la Ex ESMA. Allí reafirmaron su compromiso histórico con los derechos humanos, abusando un poquito de la mala memoria de muchos argentinos.

Ya habíamos tenido otro pequeño abuso de esa mala memoria a mitad de semana cuando la falange de propaganda de la Casa Rosada difundió un video homenajeando los 70 años de nuestra querida Aerolíneas Argentinas. Si bien es la compañía de todos, el video sólo mostraba los inicios de la empresa y luego directamente aparecían Alberto y Cristina.

En realidad, se olvidaron de contar que el mismo peronismo, en los 90, agarró Aerolíneas, la liquidó, sin importarles un carajo los aviones, los pilotos, las azafatas y las turbinas. Adentro de aquel gobierno estaban Néstor, Cristina y Alberto. Seguramente el video les quedaba un poco largo y decidieron cortar esa parte.

Los memoriosos recuerdan que, antes del desguace de la línea aérea, Rodolfo Terragno, Ministro de Obras Públicas de Alfonsín, propuso en 1988 vender el 40% de Aerolíneas a la empresa SAS (Scandinavian Airlines). Sin un mango en el Estado, la idea era que los suecos, los noruegos y los daneses pusieran guita, tecnología, guita, rutas, guita, aviones y guita.

Todavía retumba en el Senado de la Nación la respuesta de Eduardo Menem: “¡¡No permitiremos que le pongan bandera de remate a nuestra línea de bandera!!”. Dos minutos después, asumió su hermano Carlos (con Néstor, Cristina y Alberto, a bordo) y rifó Aerolíneas ante la ovación de todos, incluidos los mencionados entre paréntesis.

Tres minutos después, hicieron lo mismo con YPF con el apoyo público de Néstor y Cristina. De hecho, siempre recordamos que el miembro informante de esta genialidad fue Oscar Parrilli. Es bueno traer ese dato de la historia para no estar todo el tiempo recordando al senador sólo por el inolvidable apodo con el que lo bautizó Cristina.

En aquellos años de indultos y privatizaciones, el gobernador de Santa Cruz decía que Menem había sido el mejor presidente de la historia mientras Cristina aplaudía a su lado (se puede ver todo en Youtube).

Por su parte, Alberto era el Superintendente de Seguros de la Nación del gobierno de Menem y no se conoce que, ante la barbarie, haya amagado abandonar el cargo. Más bien se atornilló hasta 1995.

Detalle final: los tres se cansaron de elogiar a Domingo Cavallo, ex presidente del Banco Central durante la dictadura, y el propio Alberto fue elegido legislador por el partido de Cavallo en el año 2000, cuando ya todos sabíamos todo.

Por eso el acto de este jueves 10 de diciembre en la ESMA fue muy valioso. Dirigentes que formaron parte del gobierno que liberó a Videla, Massera, Agosti, Viola, Lambruschini, Camps, Suárez Mason, Galtieri, Anaya y Lami Dozo, entre otros. Cristina y Alberto se pararon de frente al país y dijeron textualmente: “El reencuentro es no olvidar, reclamar la verdad y pedir justicia”. Hermoso. Extraordinaria demostración de que en la vida se puede cambiar.

Es adorable que ahora se autoperciban como progresistas aunque da cosita que se presenten como los “únicos” progresistas. Evidentemente abusan del verso, suponen que ya nadie recuerda el pasado y hacen estos papelones.

Aquellos indultos del 89 y del 90 fueron la respuesta peronista al Juicio a las Juntas impulsado por el gobierno del Dr. Alfonsín, que había terminado en 1985 con todos los genocidas en cana.

Tanto el Juicio como la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) fueron la piedra fundacional de nuestra democracia. Alfonsín empujó las investigaciones, los llevó a la justicia, los juzgaron y los condenaron. Se ve que Don Raúl era un poco vago porque se olvidó de hacer lo más importante: bajar dos cuadritos del orto.

La salida democrática del 83 tenía dos puertas: la UCR con Alfonsín prometiendo los juicios y el PJ con Luder pactando la autoamnistía con los militares. Chicos: ¿adivinen de que lado estaban Néstor y Cristina? ¡¡¡Coooorrrrrecto!!!

Los milicos pensaban entregar el mando el 25 de mayo de 1984 para tener tiempo de negociar la autoamnistía. Pero la situación era tan terrible que decidieron adelantarla para el 30 de enero de 1984 (decreto ley 22.847 firmado por Bignone).

Ganadas las elecciones, Alfonsín se plantó y él mismo puso la fecha de entrega. Como abogado defensor de detenidos políticos y desaparecidos y como miembro fundador de la Asamblea Permanente por los DDHH, Alfonsín fijó el 10 de diciembre, por ser el Día Internacional de los DDHH. Un símbolo de lo que lograría para la Argentina. Y de lo que fue él.

Chicos, otra preguntita: ¿Néstor, Cristina y Alberto, alguna vez participaron de la Asamblea Permanente por los DDHH?? ¡Cooooorrrecto!!

Ellos dirán que eran muy jóvenes y estaban ocupados con sus finanzas en Santa Cruz. En cambio es raro lo de Tío Alberto que en abril de este año declaró al diario PERFIL que su vida estuvo marcada por el “mayo francés” de 1968. El hecho de que en el “mayo francés” él tuviera 8 años y en la Asamblea por los DDHH tenía como 30 es un detalle que debatiremos en otra oportunidad.

Papis y mamis, anoten esta historia para sus hijos. Es bueno saberla. Sobre todo, porque como viene la mano últimamente en la Argentina, lo más probable que se la cuenten cambiada.

Origen:CLARIN