La cuarentena no fue gratis, y los primeros datos de fin de año muestran una destrucción total del empleo, principalmente a partir del cierre de decenas de miles de comercios y de PyMEs en todo el país.

La cuarentena impuesta por Alberto Fernández no fue gratis, y ahora, recién 8 meses después, empiezan a salir a la luz los datos que muestran la cruda realidad de lo que el confinamiento obligatorio realmente se llevó.

Muchos medios sólo hacen mención a la cantidad de muertes por COVID-19, poco más de 42 mil personas fallecidas por esta enfermedad hasta la fecha, pero hacen silencio total ante la enorme cantidad de población que quedó sumida en la pobreza tras perder su trabajo y su única fuente de ingresos, como lo son la gran mayoría de los comercios en Argentina.

Según publicó en un informe este domingo la Confederación de la Mediana Empresa Argentina (CAME), desde que comenzó la crisis sanitaria cerraron en todo el país unos 90.700 comercios minoristas.

De acuerdo a una encuesta realizada en todo el país por esa entidad “el cierre masivo de locales fue una de las consecuencias graves que dejó la cuarentena en las pymes”, explicó. “Los primeros números reflejan ese impacto: el 15,6% de los locales comerciales del país cerraron, sin registro de que se hayan mudado a zonas más económicas”, resumió CAME.

En ese sentido, el relevamiento mostró que la tasa de mudanza registrada solo alcanzó el 0,3%. “Es decir, la crisis fue tan profunda que los comercios ni siquiera pudieron compensar mudándose a zonas más baratas, como suele suceder en períodos recesivos”, aclararon en el informe.

Proyectando los datos del relevamiento a todo el país, se puede estimar que además de los 90.700 locales que cerraron sus puertas de manera definitiva, también cerraron unas 41.200 PyMEs. En total, CAME asegura que se perdieron unos 185.300 empleos.

Tomando datos actualizados del censo nacional, y asumiendo que cada uno de estos empleos sostenía una familia tipo de 4 personas, el saldo de la pandemia, solamente en el sector minorista, es de 741.200 argentinos que se quedaron sin una fuente de ingresos.

Según CAME, esto se sintió más en el interior que en Buenos Aires y la Ciudad. Las cinco provincias más afectadas por los cierres resultaron Chubut, con una tasa de 34% de clausuras; Córdoba, con 25,4% de cierres; Neuquén, con 25,2%; Tierra del Fuego, con 21,2% y Santa Cruz, con una tasa de 18,8%.

Estos números tienen un lado medianamente positivo, y es que se calcula que por lo menos un cuarto de los locales pesquisados no es que cerraron definitivamente si no que se pasaron a la informalidad. Yéndose a un local mas barato, pasándose a facturar en negro y sin pagarle al fisco.

De todos modos, en blanco o en negro, según una encuesta reciente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), a mediados de diciembre la mitad de las empresas argentinas todavía no había podido recuperar el nivel de ventas que tenía antes de la pandemia.

 

Indumentaria, calzados, y textiles fueron los sectores más afectados por la crisis.

Origen: derechadiario.com.ar