EDGAR MAINHARD

Acaba de comenzar 2021 y el periodismo político ofrece anticipos de un año que el consultor Gustavo Córdoba anticipa como “de profundización de la Grieta”: 2 noticias escritas por periodistas ubicados en escenarios bien diferentes pero que coinciden en deslizar ‘chicanas’ tal como si fuese información veraz. Ambos, habitualmente bien informados, conocen la verdad pero lanzaron sus ‘operaciones’, desmentibles con apenas un llamado telefónico.

Sorprenden, en definitiva, las elucubraciones en nombre de la información. Y recién comienza 2021….
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Horacio Verbitsky en su El Cohete a la Luna: 

 

“(…) En Córdoba, la última semana de 2020 se anunció el acuerdo entre el delasotismo, liderado por el senador nacional Carlos Caserio, y el kirchnerismo, que en la provincia representan Gaby Estevez, Pablo Carro y el contador Eduardo Fernández, para enfrentar en las urnas al gobernador Juan Schiaretti, quien en 2015 y 2017 respaldó el proyecto presidencial de Macrì. Al mismo tiempo, los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires firmaron una declaración adhiriendo al reclamo presidencial para que en marzo se elija la nueva conducción partidaria: Alberto al frente del PJ nacional, Kirchner como presidente del PJ bonaerense. Como era de prever el disgusto de Fernando Grey se diluyó en un refunfuño personal, sin consecuencias políticas.

Es posible que este realineamiento haya terminado de decidir al Hada Buena, quien no está dispuesta a enfrentar otra derrota, que sería el fin de su breve y fulgurante tránsito bonaerense. Por eso decidió refugiarse en la Ciudad Autónoma, donde fue vicejefa de Macrì y aspira a suceder a Horacio Rodríguez Larreta en 2023. Quien correría el riesgo en la provincia sería Martín Lousteau, si es que lograra prevalecer sobre Jorge Macrì y Diego Santilli. Es improbable que Elisa Carrió accediera a participar en una interna con ellos, aunque podría decorar alguna de las eventuales listas. Con cualquier nombre, las chances de la segunda alianza son mínimas ante un peronismo unido. (…)”.

 

No es una novedad que Verbitsky ‘mecha‘ sus deseos con sus datos, aún cuando el resultado sea la desinformación.

Verbitsky anhela un Frente de Todos glorioso, rendido a sus pies de supuesto Gran Gurú. Él se encuentra fascinado con la idea de Yo, el Titiritero Mayor, que lo consigue con algunos y hace ‘sapo’ con otros.

Ahora bien, el dato es falso porque Vidal no se ha decidido aún. En especial porque el curso de la economía definirá las posibilidades de todos. 

Quien habla con Emilio Monzó, encontrará un enfoque partidario de que Vidal lidere la lista de candidatos a diputados nacionales en Provincia de Buenos Aires. Y quien le pregunte a Jorge Macri, descubrirá motivos por los que sería mejor que Vidal vaya a Ciudad de Buenos Aires. Pero quien dialoga con los amigos personales de Vidal, resulta que hay fundamentos para ‘pasar’ de 2021 sin candidatura alguna.

Pero ¿tomar una decisión entre la Noche Vieja y el Año Nuevo? Imposible. Esas decisiones nunca son anteriores a abril. 

En el caso del Frente de Todos, los intendentes bonaerenses promueven ya mismo la candidatura de Alberto Fernández a presidente del Consejo Nacional del PJ y de Máximo Kirchner a presidente del Consejo Justicialista bonaerense porque, precisamente, quieren negociar las listas en marzo o abril.

Y porque ambicionan que Máximo, ante el beneficio recibido, se sume a la ola de permitir la eliminación de la Ley Vidal, y que los intendentes puedan eternizarse en sus municipios.

Verbitsky lo sabe pero lo omite. Todo bien. Pero también intoxica con lo de Vidal.

 

Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:

“(…) Más allá de todas las especulaciones sobre esa compraventa, conviene detenerse en las cuestiones fundamentales. ¿Por qué Mindlin vendió una de las empresas eléctricas más importantes de América Latina a un precio irrisorio, que costaba diez veces más hace apenas un año y medio? (…)

Falta otra pregunta: ¿por qué los nuevos dueños compraron Edenor si saben lo que les espera? Porque son amigos del poder y deben tener alguna garantía de que, en algún momento, ganarán mucho dinero. (…) Conclusión: en la Argentina cristinista es imposible controlar empresas de servicios públicos o ser dueño de compañías que requieren avales o contratos del Estado sin una relación promiscua con el poder. El trecho entre esas condiciones y la corrupción es insignificante.

Massa viboreó intensamente dentro de ese acuerdo de compraventa. Su relación con Vila y Manzano es histórica. Un grupo de empresarios se reunió con Vila en 2015 para que intercediera ante Massa y este bajara su candidatura presidencial. Creían que un acuerdo de Massa con Macri significaría el fin del cristinismo. “Yo a Sergio no lo bajo”, les respondió Vila, seguro. “No sabíamos que sos el dueño de Massa”, le respondió uno de los empresarios.

Dicen que ahora Massa se propuso abandonar para siempre la política electoral y ser un hombre influyente entre las sombras del poder fáctico. No se presentará a elecciones, pero frecuentará los decisivos despachos del poder peronista. Ya se hizo cargo de la educación presidencial de Máximo Kirchner, príncipe heredero de una presunta monarquía electiva. Tal vez su ídolo escondido sea José Luís Manzano. Dinero y poder a espaldas de la sociedad.”

No es una novedad que Morales Solá es un periodista cercano al ‘macrismo’, con el que Massa tiene mala experiencia y pésima relación. Entre 2015 y 2019, Morales Solá compitió con Luis Majul por el título futbolero de La Voz del Estadio.

Cuando Manzano decidió dedicarse a los negocios fue porque concluyó un muy largo período de erosión de su gestión al frente del Ministerio del Interior, liderado por Eduardo Bauzá y Gustavo Béliz, a su vez ellos enfrentados entre sí, durante el 1er. mandato presidencial de Carlos Menem.

Manzano había cometido errores pero llegaban multiplicados a los medios de comunicación y un día descubrió que era muy joven para morir y muy viejo para el rock and roll. (Todavía no se usaba que un septuagenario casi octogenario como Mick Jagger siguiera en los escenarios).

No es el caso de Massa, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, un cargo al que nunca llegó Manzano porque tenía delante el frontón que resultaba Alberto Pierri.

Es cierto que Massa acumula enemigos: desde quienes promueven a Martín Insaurralde a 1er. candidato a diputado nacional FdT Provincia de Buenos Aires hasta quienes insisten en que quedaron atrás sus acuerdos con Máximo Kirchner.

Pero es falso, y Morales Solá lo sabe, que Massa pretenda jubilarse como político. Quizás es lo que querría Mauricio Macri.

Un análisis transparente no puede omitir que Massa no se involucra en la disputa por el PJ -tal como lo observó también Verbitsky- porque el Frente Renovador no integra ni pertenecerá al PJ sino que es un partido autónomo que integra el Frente de Todos, tal como otros. Para Massa es una gran conquista personal haber consolidado el FR, y el no regreso al PJ es un debate antiguo, que ocurrió en 2013 y por el que pagó un costo elevado en ese momento, ante aliados de entonces que mutaron en ex aliados.

Massa acaba de reiniciar la Escuela de Gobierno del Frente Renovador, ocasión en la que informó a su gente que deben reforzar los 3 ejes de la fuerza: consenso, modernización en la gestión y federalismo, porque la clave -según él- es disputar parte del electorado de centro.

Él dijo que esa fue su gran contribución al triunfo 2019 del FdT y sigue resultando su ventaja competitiva en el espacio. El próximo desafío es, dijo, pelearle electores a Horacio Rodríguez Larreta.

Sorprenden, en definitiva, las elucubraciones en nombre de la información. Y recién comienza 2021.

Origen: urgente24.com