Los servicios secretos rusos FSB, SWR y GRU son muy efectivos, así parezcan torpes, dicen expertos. El FSB cumple su misión a cabalidad como “policía política”: mantener a Vladimir Putin en el poder.

  • Autor Mikhail Bushuev

Alexander Bortnikow (de izquierda a der.), jefe de la “policía política” rusa FSB, Vladimir Putin, presidente, y Sergei Naryschkin, jefe del servicio secreto de espionaje en el extranjero SWR.

A pesar de que Vladimir Putin ni siquiera menciona por su nombre a su principal crítico y opositor Alexei Navalny, envenenado recientemente por su Servicio Secreto, a muchos rusos sí parece interesarles lo que realmente sucedió el 20 de agosto, cuando Navalny se desmayó en un avión de Tomsk a Moscú y luego pasó 18 días en coma.

Los vídeos de su investigación conjunta con las plataformas de investigación BellingcatThe Insider y otros medios de comunicación sobre su envenenamiento se han convertido en virales en YouTube: el primer vídeo tuvo más de 20 millones de visitas en una semana, el segundo 17 millones en menos de dos días.

El servicio de inteligencia nacional de Rusia, el poderoso FSB, sale muy mal parado: aparece como criminal y poco profesional. “Fue vergonzoso, mucho más vergonzoso que el envenenamiento de Skripal”, dice el historiador y experto británico en inteligencia Mark Galeotti en entrevista con DW. La diferencia con Navalny: los oficiales del servicio de inteligencia militar de la GRU, que están bajo sospecha en relación con el ataque al agente doble Sergei Skripal y su hija Yulia, habrían tenido la tarea más difícil: llevar a cabo un asesinato en el extranjero.

Moskau | Navalny vor den Büros der FBKAlexei Navalny en un pasillo de la “Fundación Anticorrupción de Moscú”, aquí el 26 de diciembre de 2019.

El FSB estaba actuando en su territorio, señala Galeotti. Y sin embargo, “el FSB no solo fracasó en matar a Navalny, la que era claramente su misión, sino que dejaron un enorme rastro. Y como Navalny fue evacuado a Alemania, el caso también se convirtió en internacional”, explica Galeotti. Mientras tanto, Putin y su portavoz han confirmado que el FSB estaba rastreando y “vigilando” a Nawalny porque supuestamente recibía apoyo de los servicios de inteligencia extranjeros.

No se espera “purga” en el FSB

A pesar de la vergüenza, no habrá “purgas” a gran escala, sospecha Galeotti. “Porque a la hora de la verdad, Putin depende del FSB”. Lo que está en juego, dice, es una “estructura fundamental” en el sistema de gobierno de Putin: “Si él realizara purgas, crece el riesgo de que esta gente empiece a preguntarse, ‘¿Por qué tendríamos que arriesgar algo por este hombre?'”

Andrei Soldatov tampoco cree que en el FSB rodarán cabezas. Soldatov es autor de libros y periodista ruso que ha investigado sobre inteligencia rusa durante 20 años. El caso en que aparecen involucrados expertos en armas químicas de la FSB y los médicos identificados por Bellingcat y Navalny es diferente. Entre ellos está el agente del FSB Konstantin Kudryavtsev, que también fue parte del supuesto escuadrón de asalto y que le contó todo a Alexei Navalny al teléfono pensando que hablaba con un funcionario de Putin. Kudryavtsev, a pesar de haber confirmado el ataque de envenenamiento, no tiene mucho que temer, cree Soldatov. Este último, dijo, era un “especialista técnico invitado”, por lo que no se le exigiría tanto como al personal de operaciones.

FSB, SWR y GRU “suficientemente efectivos”

El Kremlin tampoco ve la necesidad de un cambio en los servicios de inteligencia, que considera “suficientemente eficaces”, según ambos entrevistados por DW. Por ejemplo, SWR, el servicio de inteligencia exterior de Rusia, acaba de demostrar sus capacidades con el reciente ataque masivo de hacking a la infraestructura de EE. UU., dijo Galeotti. Con el ciberataque a gran escala, denominado “Sunburst”, Rusia logró infiltrar partes del Gobierno de Estados Unidos, instituciones de investigación y empresas privadas durante meses. Se sospecha que el grupo de hackers APT29 ha sido vinculado al SWR y al FSB.

Russland Gebäude des Geheimdienst FSBSede central del FSB, sucesora de la KGB en Moscú.

El servicio de inteligencia militar ruso GRU utiliza métodos mucho más burdos, pero al Kremlin no le interesa una imagen positiva de la agencia, sino más bien el hecho de que hace su trabajo sucio, dice el británico: “Claro, prefieres parecer inteligente que estúpido. Pero hasta cierto límite, aceptas la revelación de identidades de agentes y otras vergüenzas”.

El FSB, la policía política de Moscú

Galeotti se refiere al servicio de inteligencia nacional del FSB como la “policía política” de Rusia. Andrei Soldatov lo ve de manera similar: “Se les da el objetivo de proteger lo que se llama ‘estabilidad política’ en el Kremlin. Eso significa proteger al régimen. Y están logrando este objetivo”, dice Soldatov. “Mientras Putin permanezca en el poder, significa que están haciendo bien su trabajo”, añade Galeotti.

Ambos expertos advierten que no hay que subestimar a los servicios de inteligencia rusos sólo porque se vean mal parados en este momento. “No tengo la impresión de que el FSB esté tan lleno de agujeros como la gente a veces trata de hacerlo parecer”, advierte Soldatov. “Represión selectiva” en casa, intimidación de la parte políticamente activa de la población, el FSB opera “muy eficientemente”. Pero el organismo también tiene bastante éxito en su competencia básica legítima, que es la lucha contra el terrorismo y concluyen: “No olvidemos que el FSB es considerado un socio muy fiable en Washington, París o Londres”.

Batallones de jóvenes expertos en informática

Después de todo, dice, el Ministerio de Defensa Ruso y el FSB tienen más personal técnicamente cualificado que en el pasado: “Incluso si se descubre la identidad de 300 oficiales (305 oficiales de la GRU fueron identificados en 2018 en el curso de la investigación de Bellingcat), todavía le quedan suficientes recursos humanos”, precisa Soldatov. En Moscú abundan los jóvenes profesionales de las tecnologías de la información bien formados, a los que se les da a elegir: “O bien hacer el servicio militar en una remota región rusa en condiciones duras y con el acoso de los altos cargos, o bien incorporarse al ciberejército”, explica Soldatov.

Russland | St.Petersburg | Protest wegen angebliche Vergiftung von Oppositionspolitiker Alexey NavalnyActivista protesta contra los ataques con veneno de las agencias secretas del Kremlin contra opositores y disidentes. Aquí en San Petersburgo.

“Es una ironía, pero Moscú se beneficia del escándalo”

Ambos expertos concluyen que Moscú usa incluso las supuestas derrotas de sus servicios de inteligencia a su favor. Se ha convertido en algo casi rutinario en Rusia que los líderes del Kremlin “laven” las consecuencias del fracaso de las operaciones de inteligencia, dice Andrei Soldatov.

Así sucedió en 2016, cuando estalló el escándalo de la interferencia rusa en las elecciones de EE. UU. Al principio, hubo el fracaso de la operación porque los hackers rusos fueron identificados”, recuerda Soldatov. Pero la percepción generalizada del Kremlin de que Putin fue una especie de “titiritero” en estas elecciones juega a su favor, dice el experto ruso en entrevista con DW.

“La ironía de la historia es que Moscú se está beneficiando de alguna manera”, también cree Mark Galeotti. Aparentemente, la convicción en el Kremlin es algo así como “bueno, no podemos ser los buenos, así que actuemos como los más duros, los más malos”. Esto, concluye Galeotti, confirma el temor “de que el Kremlin está en manos de gente brutal que no se detendría ante nada por imponer su política”.

(jov/few)