Conozca los métodos de la diplomacia chavista, parecidos al chantaje y la extorsión, que se revelan en el libro de Luis Almagro.

A pesar de no contar con el mismo soporte financiero que tuvo Hugo Chávez, Maduro ha desarrollado métodos de negociación con otros países más parecidos al chantaje y la extorsión que a la diplomacia.

Redacción | Primer Informe

Los manejos de la diplomacia chavista han sido efectivos para blindar al régimen venezolano.  Sus acciones han logrado evitar sanciones concretas en organismo multilaterales.

El dinero del petróleo compró la solidaridad regional durante muchos años. Una vez terminada la bonanza, Maduro recurrió a otras oscuras maniobras.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) reveló en el libro «Luis Almagro no pide perdón», un sombrío episodio relacionado con la nociva influencia chavista en la región.

Uno de los pasajes del libro de Luis Almagro cuenta como en agosto de 2015  Maduro ordenó el cierre total de la frontera de Venezuela con Colombia. El motivo oficial para esa acción era combatir el contrabando y el paramilitarismo.

Pero, lo más grave del operativo era la deportación de 20 mil ciudadanos colombianos.

Después de la decisión de Maduro, Almagro, escuchó en Bogotá la preocupación del presidente Juan Manuel Santos. El secretario general abogó por el «diálogo directo» entre las partes para resolver el tema.

Entonces, la canciller colombiana María Ángela Holguín llamó a Almagro. Propuso agendar un encuentro hemisférico de alto nivel en Washington. Así convocaron una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

Al final decidieron sostener de una reunión de cancilleres con el objetivo de abordar la crisis fronteriza. La intención del presidente Santos también era que una misión de la OEA fuera a Cúcuta para conocer la situación en el terreno.

Al tiempo que Holguín hacía contactos con toda la región lo mismo hacía la diplomacia chavista.

Chantaje efectivo

Holguín creía que tenía 18 votos asegurados. De lo contrario, no sometería la resolución a votación. Paralelamente, el dictador venezolano ejecutaba una cuestionable maniobra.

Aunque reconfirmaba los 18 votos, Holguín sospechaba que alguien iba a darse vuelta a última hora. Aun así se arriesgó a la votación.

Es en ese momento en el que Maduro empleó el chantaje como arma diplomática. Entonces, la capacidad financiera del chavismo había mermado. Pero todavía tenía otra herramienta disuasiva, las deudas con empresas extranjeras.

Las promesas de pago de esas deudas sirvieron para conseguir apoyo clave en escenarios internacionales.

«Holguín tenía razón. Faltando tres minutos para la votación, la canciller recibió una llamada de su contraparte panameña, Isabel de Saint Malo de Alvarado. Le advirtió que Maduro había telefoneado al presidente panameño, Juan Carlos Varela», dice el libro.

«Le ofreció saldar la deuda que el régimen chavista mantenía con la aerolínea Copa a cambio del voto de Panamá». 

A pesar de un intento de Holguín, la votación ya estaba perdida.

«Con todo lo que piensan de lo que es Venezuela y todo lo que ha pasado… ¿Y por un llamado de Maduro es que Varela se va a correr?», Le dijo Holguín.

Y así fue. Panamá, que un año antes había sido uno de los tres países que se había movido contra Maduro ahora decidía mirar para el costado.

Con información de El Tiempo.

Origen: primerinforme.com