Alberto Fernández pretende imponer una “purga”, prohibiendo la circulación entre las 11:00 pm y las 5:00 am por el aumento de casos de COVID-19

Marcelo Duclos

La supresión de las garantías constitucionales en el nuevo “turno noche” recuerda al sangriento film “La Purga”. (PanAm Post)

Ante el predecible incremento de casos de coronavirus en Argentina, que también ocurre en el resto del mundo, el presidente Alberto Fernández decidió tomar cartas en el asunto y este jueves presentará una polémica iniciativa que recuerda a una película.

Convencido de que los jóvenes son grandes responsables por lo que está ocurriendo, el jefe de Estado se decidió por un toque de queda nocturno: pretende que los argentinos nos encerremos entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana. Hasta hace poco, las autoridades se las habían agarrado con los “runners”, que salían a correr y eran señalados como irresponsables y potenciales homicidas.

La supresión de las garantías constitucionales en el nuevo “turno noche” recuerda al sangriento film “La Purga”, donde las autoridades políticas norteamericanas deciden que, una vez al año, todo está permitido. Robar, matar o violar no tiene ninguna consecuencia en esta jornada, que teóricamente contribuye a “purgar” la violencia de los estadounidenses el resto del año. Lo que en Argentina y en la vida real parece no tener consecuencia alguna, son los atropellos de una gestión improvisada, que no deja de mostrar un desprecio absoluto por las libertades individuales de las personas.

Para hacer cumplir el toque de queda, el Gobierno piensa amenazar con dos normativas: el Capítulo IV del Título VII del Código Penal y también el clásico artículo 239. El primero advierte una “prisión de seis meses a dos años” al que pueda propagar una epidemia y el segundo “de 15 días a un año” si se desobedece a un funcionario público.

Ante el hartazgo general que produjo la primera etapa de la extensa, dura y apresurada cuarentena, las críticas en redes sociales no se hicieron esperar. Muchos usuarios apelaron directamente a la desobediencia civil, tal cual hicieron la semana pasada los gastronómicos de la costa, cuando se amagó con un eventual retorno a “fase 1”.

El economista Iván Carrino fue uno de los que anticipó públicamente que no piensa obedecer la nueva normativa oficial que se presentará esta tarde.

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Origen: panampost.com