Por Rubén Lasagno

Los grandes crímenes en la Argentina, quedan impunes. Esto no lo digo yo, sino lo dice la observación. Embajada de Israel y AMIA, dos atentados terroristas de magnitud mundial, son parte de la memoria: el martes 17 de marzo de 1992 volaron la embajada de Israel y causó 22 muertos y 242 heridos argentinos. Ocurrió hace 29 años. El lunes 18 de julio de 1994, a escasos dos años después, y durante un gobierno peronista, atentaron contra la AMIA con 86 argentinos muertos y más de 500 víctimas. Ocurrió hace 27 años. El 15 de marzo de 1995Carlos Menem Jr fue derribado en su helicóptero. Las pericias de Gendarmería Nacional encontraron perforaciones de bala en la célula de la máquina que fue rápidamente retirada del campo y con destino incierto. Ocurrió hace 26 años. El 3 de noviembre de 1995, un año después de la AMIA y 8 meses después de la muerte del hijo del presidente, tres explosiones se produjeron en la fábrica militar de Río Tercero (Córdoba), con 7 personas fallecidas y más de 300 vecinos afectados. Ocurrió hace 26 años.

Todos estos hechos sucedieron bajo el gobierno de Carlos Menem, hoy senador nacional, peronista y entre el primero y el último registrado en sus mandatos han pasado entre 26 a 29 años sin que se aclaren ni aparezcan los responsables ideológicos y materiales. En ningún país civilizado del mundo, con gobiernos medianamente responsables y una justicia con funcionamiento normal, ocurre que pasen 30 años o más sin responsables ni casos resueltos, más aún en hechos terroristas, como los descriptos y todos bajos un mismo signo de gobierno, el peronista.

La tumba de Alberto Nisman

El 18 de enero del año 2015, el Fiscal Alberto Nisman, dos días después de haber denunciado a la entonces presidente Cristina Fernández y horas antes de ir a formalizarla ante el Congreso, fue hallado muerto en el baño de su departamento en las Torres Le Parc, en Puerto Madero y a partir de allí hasta la actualidad (hace 6 años), no se sabe quién o quiénes lo mataron, desde el propio Estado se difunden versiones distractivas, se habla de “suicidio”, cuando absolutamente todas las pruebas indican lo contrario.

A finales del año 2017 el submarino ARA San Juan, se perdió en el océano argentino, falleciendo sus 44 tripulantes, siendo encontrado en el fondo del mar casi un año después, el 17 de noviembre de 2018. Esto ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri (Todos por el Cambio) y como en los casos anteriores, la justicia se ha mostrado inútil para dilucidar el cómo, el cuándo y el por qué. Tampoco el actual gobierno K puede desligarse de la responsabilidad, por cuanto dicho submarino, durante el último gobierno de CFK, hizo la inversión en el máximo escalón de mantenimiento de la nave, donde (dicen algunas pericias) fallas en la entrada de agua sobre las baterías del submarino, habrían producido el colapso de la nave. Ocurrió hace 4 años y  poco o nada se sabe de lo ocurrido y menos aún de los responsables.

Nisman, la impunidad total

Cualquier avance que se pudiera haber generado en el caso del magnicidio del año 2015, volvió a empantanarse con la llegada al poder, en diciembre de 2019, de los responsables políticos de la muerte del Fiscal Alberto Nisman.

Tal es la distorsión que le han vuelto a imprimir al caso, que el diario Página 12 hizo un vergonzoso artículo cargando indiscriminadamente sobre el abogado que fue asesinado en su departamento y hasta un periodista de C5N, adicto al kirchnerismo y sus fondos, escribió un libro sobre “la forma y los motivos por lo que Nisman se suicidó”. El ataque a la víctima y su familia, el entonces gobierno de CFK lo hizo desde el primer momento. Las acciones de Sergio Berni, hoy Secretario de Seguridad de provincia de Bs As, fueron en contra de todo protocolo para preservar las pruebas. Alrededor de 50 personas pisotearon la escena del crimen, contaminaron pruebas, movieron el cuerpo, limpiaron el arma y hasta comieron pizza en el departamento del fiscal muerto.

La Fiscal Fein, un impresentable personaje de la justicia nacional, hizo todo lo posible para matar la investigación desde un principio. Posteriormente el gobierno se encargó de poner en danza pública dos o tres nombres para “dar de comer a los cuervos”, como el kirchnerismo señala al periodismo independiente y el ex agente Jaime Stiuso(previamente utilizado por 11 años por el propio kirchnerismo), apareció como “la estrella” en aquellos días, mientras los jefes políticos de la ex SIDE, Héctor Icazuriaga, Francisco Larcher y Osscar Parrilli, los verdaderos responsables del organismo sospechado de participar en el crimen, fueron bien resguardados y nunca aparecieron citados por la justicia para dar explicaciones.

Pocos días después del crimen de Nisman, escribí una nota donde dejaba sentado mi percepción de los hechos y apuntaba directamente a un atentado, a un asesinato en virtud del involucramiento del gobierno nacional en cuestiones de ocultamiento y complicidad con la muerte del fiscal. Posteriormente indiqué que si el gobierno “realmente estaba interesado en descubrir algo”, debía abrir los archivos de la ex SIDE/AFI, donde está el derrotero de al menos, gran parte de lo ordenado trabajar en la investigación y seguramente desde allí se podría conocer, quién lo ordenó, quien lo ejecutó y cuáles fueron los resultados. Pretender que Stiuso iba a decir la verdad, era de un infatilismo tan obvio que no resistía ningún otro comentario. Sin embargo, así lo hicieron y hoy a 6 años del suceso, todo sigue igual, sin resolver, sin autores a la vista, con responsables “hipotéticos” y cumpliéndose una máxima nacional: “Matar en Argentina es fácil y gratis”.

La impunidad que encubre los delitos del poder, es tan grande como el propio delito cometido. Haber acotado y “parado” la responsabilidad del gobierno en Stiuso, fue necesario para dejar fuera de la mira de toda investigación a los Secretarios y Subsecretarios de la AFI; es decir a Héctor Icazuriaga, Francisco Larcher y Parrilli, lo hombres que condujeron los destinos de la ex SIDE y quienes daban las órdenes a Stiuso y otros más y recibían el producido de las investigaciones. A ellos nunca los tocaron. Y allí estaba el punto al cual el gobierno de CFK quería evitar que se llegara antes y hoy en el poder, impide abiertamente. Por eso y no por otra cosa, se elevó a Stiuso a una categoría de “super sabueso”, que el ex espía aprovecho para no decir nada (como en el video de Netflix), hacerse el misterioso (para que todos digan que sabe más y esconde algo) y poner cara de superado, pretendiendo que sabe mucho y se lo guarda.

En definitiva, la propia política y el periodismo han creado un personaje al cual disfrazaron de “misterioso” y “sabueso”, impidiendo que la verdad se revele. Esto no significa que no tenga nada que ver, significa que haciendo solo centro en el personaje creado, se tapa el verdadero objeto del crimen. Y la única verdad está en los archivos de la AFI. Solo bastaría desclasificarlos. Ni siquiera Mauricio Macri se atrevió a hacerlo. ¿Por qué?, bueno, quizás porque el verdadero objetivo de los políticos argentinos sea que nunca se llegue a la verdad de lo ocurrido aquel fatídico 18 de enero de 2015.Los ejemplos que enumeramos al principio, nos eximen de ampliar la idea.

No es casual la cantidad de hechos de crímenes políticos no resueltos en Argentina. Tampoco es casual que el 99% de ellos sucedieran en gobiernos peronistas/kirchneristas. Nada es casual, todo tiene una correlación histórica y procedimental. En Argentina es fácil y gratis matar y más aún si el principal interesado en ocultar, es el propio Estado Nacional. Muchos más fácil se lo hace el pueblo, cuando recurrentemente vuelve a votar a los mismos, para que vuelvan a hacer lo que ya han hecho y por lo cual no tuvieron consecuencias

Origen: opisantacruz.com.ar