Esta palabra proviene del griego kakistos, el peor, y kratos, gobierno. Es un término generalmente utilizado en análisis y crítica política para designar un gobierno formado por los más ineptos (los más incompetentes, menos calificados y los más cínicos) de un determinado grupo social.

María del Carmen Taborcía / El Político

Kakós significa “malo”, y también, “sórdido”, “sucio”, “vil”, “incapaz”, “innoble”, “perverso”, “nocivo”, “funesto”, y otras cosas semejantes; y kakistos, superlativo, es lo más malo; es decir, lo peor.

Este vocablo se usó por primera vez en el siglo XVII, y tuvo algún uso en el siglo XIX, pero es a principios del presente siglo cuando se aplicó con mayor asiduidad.

En el “Dictionary of Sociology” escrito por Frederick M. Lumley, en su primera edición en inglés del año 1944, se incorpora la definición del término “kakistocracia”, explica el autor la aclaración semántica del término: 

“Gobierno de los peores; estado de degeneración de las relaciones humanas en que la organización gubernativa está controlada y dirigida por gobernantes que ofrecen toda la gama, desde ignorantes y matones electoreros hasta bandas y camarillas sagaces, pero sin escrúpulos”.

De manera contemporánea Michelangelo Bovero, profesor de la cátedra de Filosofía Política de la Universidad de Turín, amplió la definición: 

“la kakistocracia es la combinación de la oligarquía y la demagogia: un pésimo gobierno, la república de los peores. Un tipo de gobierno plutocrático-demagógico-autoritario. Basado principalmente en la idiotización mediática de grandes masas electorales”.

En una kakistocracia todos los políticos y funcionarios del Estado están totalmente desprestigiados dentro de sus países. La falta de control parlamentario permite la realización de actos de gobierno equivocados y perjudiciales para las garantías públicas y privadas, y para los intereses generales de esa nación.

Según el informe de Libertad en el Mundo 2020, dado a conocer por Freedom House, existe un claro deterioro de las democracias, que en los últimos 14 años registran un detrimento de los derechos políticos y de las libertades civiles. Y esta pandemia de COVID-19 ha servido como cobertura para expandir la vigilancia en línea y la recopilación de datos, así como para censurar el discurso crítico y construir nuevos sistemas de control social.

El “gobierno de los peores”, de individuos con antecedentes turbios, sin ética, con ausencia de capacidad; junto con la vigilancia, la censura, y la obtención de nuevos poderes intrusivos sobre la población, generan un alejamiento de los principios democráticos y de los ideales de libertad y desarrollo.

 Abogada y Escritora

Origen: elpolitico.com