HECHO EN SOCIALISMO

Todas las tardes y durante varias horas, cientos de personas llegan hasta el barrio de Constitución para agolparse y formar una rigurosa fila con el único fin de llegar a tiempo para recibir las sobras que una panadería ofrece solidariamente a todos lo que allí llegan.

Todas las tardes y durante varias horas,  cientos de personas llegan hasta el barrio de Constitución para agolparse y formar una rigurosa fila con el único fin de llegar a tiempo para recibir las sobras que una panadería ofrece solidariamente a todos lo que allí llegan.

“Si no repartimos las sobras esta gente no come. Hay días en que la panadería está cerrada pero igualmente la gente viene y hace fila. Por más que le digamos que se vayan, que ese día no se entrega comida, las personas no se retiran y piden cualquier cosa que le puedas dar”, se lamentó uno de los trabajadores de la panadería.

Todo comienza cerca de las 6 de la tarde cuando hombres, mujeres, chicos y ancianos se acercan a “La Helvética” para recibir pan y facturas del día que no fueron vendidas.

“A esa hora llegan corriendo, vienen de todas direcciones. Los primeros son los más afortunados. Se llevan las mejores sobras, comida de primera calidad”, se lamenta una de las vecinas del barrio protagonista de la escena cotidiana.

Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) difundidos en diciembre de 2020, en un año la pobreza aumentó del 40,8% al 44,2% de la población urbana: un total de 18 millones de pobres que llega a los 20 millones si se incluye a la población rural.

Además, de esos totales la indigencia subió del 8,9% al 10,1%: 4,1 millones de indigentes urbanos o más de 4,5 millones, si se incluye al sector rural.

“¡Es indignante! ¿Cómo caímos tan bajo? ¡Tenemos un país pobre, la gente no tiene qué comer! ¿Dónde están las autoridades? ¿Dónde está el Estado? ¿Qué están haciendo para remediar esto?“, reclamó un periodista desde la pantalla de televisión mientras muestra las indignantes imágenes del día.

La magnitud del hecho tomó notoriedad pública cuando, a través de las redes sociales, se difundieron las primeras imágenes de una fila de dos cuadras de personas que aguardaban con sus bolsas de tela en mano para recibir la comida sobrante de la panadería.

Esta peregrinación en busca de comida se replica también en otros barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. Floresta, Congreso, Once y Flores, entre otros, dan testimonio cotidiano de cómo se perjudicaron con la llegada de la pandemia.

Mientras tanto, una triste realidad: “La pobreza multiplica por tres o por cuatro la posibilidad de morir por covid-19”, alertó el médico y ex titular del PAMI, Carlos Regazzoni.

La panadería y la miseria

La Helvética está ubicada en la Avenida San Juan al 2300 en el barrio porteño de Constitución y desde que comenzó la pandemia cada vez llegan más personas en busca de comida sobrante.

Antes eran 20 personas, ahora tenemos 300, muchos son clientes de acá. Nos cuentan que se quedaron sin trabajo y vienen a pedir para llevarle a la familia. A veces no alcanza lo que tenemos para dar. Nuestros clientes antes venían a comprar facturas, tortas y ahora vienen a buscar 20 pesos de pan. Nos preguntan mucho a qué hora pueden pasar para llevarse lo que nos sobró”, relató indignada María.

La actual situación Argentina bajo el Gobierno de Alberto Fernández es muy dura. Más allá de los testimonios y evidencias difundidos y multiplicados por las redes sociales y los medios de comunicación, lo que sucede en La Helvética día a día es la imagen de la pobreza instalada y creciendo sin control.

Hoy, más de la mitad de los chicos menores de 6 años reciben ayuda estatal para poder comer.

“La tarjeta Alimentar llega a un millón y medio de madres y padres de casi 3 millones de chicos y chicas de hasta 6 años. Esos padres cobran entre $ 6.000 y $ 9.000 al mes”, se jacta el Ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

Y los datos son el reflejo de lo que sucede. Según el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso Nacional, “las tasas de pobreza e indigencia en hogares con niños, niñas y adolescentes triplicaron a las de los hogares sin ellos”. Y en los hogares con niñas, niños y adolescentes donde el Jefe o Jefa de Hogar tiene trabajo “cuatro de cada 10 hogares” están “por debajo de la línea de pobreza.

Esto implica que en el 40% de los hogares, pese a contar con al menos un ingreso laboral, dicho monto no resultó suficiente para cubrir las necesidades básicas

Origen: La Gaceta de la Iberosfera