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El plan de vacunación es clave, tanto como la necesidad de controlar los precios.

Una apuesta por la clase media desencantada con Cristina moderada y un plan de Massa por Ganancias.

La vacuna es, quizá, el tema más sensible que el gobierno debe enfrentar hoy. Porque la sociedad, tan tolerante o resignada en otras cuestiones igualmente delicadas, se lo endosa completamente a la ineficacia de la administración. De cómo lo resuelva, dependerá mucho de la suerte futura en un año electoral.

Aunque hay muchos factores que influyen, algunos que escapan totalmente a la responsabilidad local, el manejo político y comunicacional de una cuestión tan grave ha sido de una torpeza superlativa. El festejo por los resultados de la apuesta a ciegas que se hizo con la vacuna rusa tuvo mucho de revancha y también de alivio porque por fin existe una certeza de que la elección fue correcta.

La vacunación es una pieza importante de la estrategia política del oficialismo y el manejo de la escasez actual lo está demostrando. La partidización del plan forma parte del intento de sacar ventajas de la necesidad, miserias de la política argentina. Estas conductas reflejan lo que las encuestas dicen sobre la responsabilidad plena que le adjudican al gobierno.

Los forcejeos internos sobre la provisión no han terminado y prometen nuevos capítulos. Sin embargo, es un error atribuirle a la negociación por la vacuna el descabezamiento del embajador en China, Luis Kreckler, y su reemplazo por Sabino Vaca Narvaja, un militante como lo definió Alberto Fernández.

A Kreckler lo fulminó Felipe Solá cuando percibió que el diplomático estaba en la lista de espera para reemplazarlo, como ahora dicen que integra Agustín Rossi, el actual ministro de Defensa, un cristinista probado que tiene que manejar un hipotético rearme de las Fuerzas Armadas. En esa lista tanto Beliz como Cecilia Naón, exembajadora en EE.UU. y actualmente en el Banco Mundial, han perdido posiciones. Aunque Solá asegura haber arreglado los tantos con Fernández y que la tranquilidad ha vuelto al piso 13 de la Cancillería.

Contener la inflación es otra de las piezas centrales de este año electoral. Su impacto en el humor social es decisivo y el gobierno intentará reprimir el alza de precios con todas las herramientas. Aún así se cree que superará el 40%, bastante más que el optimista cálculo de Guzmán. En este complejo tema de los precios quedó en la mira Paula Español, secretaria de Comercio Interior, que parece haber perdido el apoyo de su mentor, Axel Kicillof, según fuentes de la Casa Rosada.

La tercera parte del plan para enfrentar las elecciones legislativas es que adquieran más protagonismo los sectores del Frente de Todos que pueden contener a los sectores medios desencantados con la política errática de Fernández y la influencia de Cristina Kirchner en el gobierno. Estiman que, si su naturaleza no la traiciona (algo difícil), la vicepresidenta intentará moderar su perfil para ahuyentar electores: el objetivo es, al menos, no perder legisladores en octubre (¿o noviembre?).

El proyecto que alienta Sergio Massa de duplicar el piso para pagar Ganancias es también un gesto para responder al reclamo de que el impuesto es ya expropiatorio. Habrá que ver si es algo más que un golpe de efecto.

Ricardo Kirschbaum

Origen:CLARIN