Alberto Fernández aseguró que el campo sube los precios intencionalmente para incrementar la inflación en alimentos y perjudicar a su gobierno. Piensa subir las retenciones y poner cupos de exportación si “no ve un cambio de actitud”.

El rápido repunte del nivel de precios en 2021 comienza a preocupar al kirchnerismo, que anteriormente se jactaba de haber encontrado una solución heterodoxa para la inflación, y desestimaba cualquier explicación monetaria para el fenómeno.

En un discurso cargado de odio contra los sectores más productivos del país, Alberto Fernández dio una entrevista con frases sacadas directamente de la década del ’40.

Decidió culpar al campo por la suba de precios en el rubro alimenticio, un sector clave para la definición del IPC mensual que mide el INDEC, los acusó de especuladores y aseguró que son ellos quieres fuerzan la inflación en los alimentos.

El Presidente procedió a amenazar al campo con incrementar el nivel de retenciones vigente, que ya es récord en el país desde la vuelta a la democracia, e incluso sugirió la instalación de nuevos cupos para las exportaciones.

Al mismo tiempo, Fernández aseguró que su voluntad es hacer entrar dólares al país, pero sin trasladar los precios internacionales a los productores locales, un lineamiento que roza lo ridículo.

Además, aseguró que el Estado tiene la capacidad de resolver el problema del aumento de precios, y planteó las dos posibilidades a elegir: subir aún más las retenciones o establecer restricciones cuantitativas a la exportación. 

Las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se pronunciaron en contra de los lineamientos del kirchnerismo, y describieron a las retenciones como “una medida devastadora para la producción”.

La Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias (CEEA) repudió las lamentables declaraciones del presidente Fernández, y explicó que la inflación es una responsabilidad del Gobierno, y no de productores actuando de forma descentralizada.

La CEEA destacó el deterioro progresivo que sufrió la investidura presidencial al presenciar una suerte de chantaje de Alberto Fernández hacia el campo, mediante amenazas y perdiendo la moderación que pretendía mostrar en la campaña electoral.

Pocas veces en la historia democrática se vio a un Presidente dirigirse tan injustamente a millares de argentinos por el solo hecho de llevar a cabo una actividad lícita y noble. Peor aún, amenazarlos públicamente frente al resto de sus compatriotas y al mundo, a partir de una acusación sin ningún tipo de fundamento, humillándolos, una vez más, con una actitud que no se condice con su investidura ni con la debida mesura e imparcialidad que debe exhibir la máxima autoridad de la Nación”, explicó la CEEA.

El comunicado de las CRA afirma que el enfoque poco ortodoxo de la gestión kirchnerista, lejos de brindar algún tipo de solución a la problemática inflacionaria, está generando nuevos problemas y podría conducir al desabastecimiento y el desaliento a la producción local.

Las causas de la suba de los alimentos, por tanto, no debería buscarse en la producción ni en su estructura de costos -que por cierto no está pesificada como se sugiere ya que la mayoría de los insumos se cotizan al dólar libre- sino en el exceso de emisión monetaria y el enorme déficit fiscal”, reza el comunicado.

El Presidente captó el discurso más radical de la coalición política que lo respalda, tal y como había hecho la ex presidente Cristina Fernández durante su segunda administración.

El Presidente se torna cada vez más cercano al Foro de Sao Paulo y al socialismo del siglo XXI, esa rama del socialismo que mezcla una política social progresista con una economía fascista, volviendo a los peores orígenes del peronismo.

Si no lo entienden, me obligan a resolver el problema y después no pueden hacerse los desentendidos”, sentenció Alberto Fernández.

Fernández afirmó que la inflación en alimentos es un producto de la especulación de los productores, y que “convierten oportunidades en problemas”.

Desentiende totalmente el rol del Banco Central en el sistema de precios e ignora que la inflación en alimentos es mayor que en otros rubros porque la gente está principalmente gastando su dinero en alimentos, porque el resto de la economía está parada por la pandemia y las cuarentenas.

El Gobierno kirchnerista volvió a instalar la agenda del control de precios y tarifas de cara al año electoral. De la mano de Paula Español, se espera una intensificación de las restricciones sobre el comercio interior.

Origen: derechadiario.com.ar