Para controlar la inflación, el Frente de Todos enviará a “militantes sociales” a “cuidar” los precios a los supermercados. Sin embargo, el mismo presidente argentino considera que esa estrategia es una estupidez

Marcelo Duclos

En un video, Alberto Fernández dijo que los militantes que controlan precios en los supermercados, deberían controlar la emisión monetaria sin respaldo del Banco Central. (Twitter)

“Tenemos la obligación de cuidar la mesa de todos y todas”. La consigna es del Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa. Estas “organizaciones sociales” saldrán a la calle con 20000 voluntarios para colaborar supervisando el “acuerdo” (control) de precios que implementó el Gobierno argentino. Los militantes de izquierda, pasarán a recorrer las góndolas de los supermercados y a auditar los precios de los productos y la calidad de la carne. Esta fue la respuesta oficial a la viralización de las imágenes en las redes sociales, donde quedó en evidencia que los cortes a “precios cuidados” eran pura grasa.

Sin embargo, la idea en el kirchnerismo no es nueva. En su segundo mandato, que tuvo lugar entre 2011 y 2015, Cristina Fernández pensó que sus militantes de La Cámpora podrían salir por las calles a ejercer el rol de policías de los precios. Ese programa tuvo un crítico feroz, que, acertadamente, le decía a la entonces presidente que deje de buscar la solución en los precios regulados y se empiece a preocupar por el déficit fiscal y la emisión monetaria.

Ese crítico que se reía de la estupidez que proponía el Gobierno era un exfuncionario: Alberto Fernández. El exjefe de Gabinete, que se fue dando un portazo ante la radicalización del kirchnerismo, le recordaba a la mandataria cuestiones básicas de economía: que si emitía dinero sin respaldo, pensando que iba a incrementar el consumo (y luego la producción), lo único que iba a conseguir era “lo que siempre ocurre, un aumento de la demanda, una retracción de la oferta y un aumento de los precios”. Con una sonrisa en el rostro, un par de kilos menos y el cabello algo más oscuro, Fernández le dejó un consejo a la que había sido su jefa política: que mande a los militantes que controlaban los precios a supervisar la emisión monetaria del Banco Central.

Es muy interesante que el actual presidente le decía a la exmandataria «por ahí se lo cuentan, por ahí no», como dando a entender que la entonces jefa de Estado era presa de un entorno que la llevaba por un pésimo camino. Para llegar él a la presidencia, Fernández aceptó ese mismo entorno, al que ató su suerte. El que es preso hoy es el mismo presidente argentino, que en su fuero íntimo, sabe que está conduciendo al país a una catástrofe.

En manos de esta gente está hoy la Argentina: un espacio político que considera que estas medidas son virtuosas, aliado a otro grupo de dirigentes que, definitivamente, no cree en nada de esto. Sin embargo, aceptaron la sociedad por los intereses políticos más mezquinos y siguen llevando el país al desastre, entregándole el timón al kirchnerismo.

Origen: panampost.com