Esta vez no hubo manifestaciones, no hubo protestas, no hubo actos públicos ni un minuto de silencio en el Congreso, tampoco los medios acusaron a Biden de racista como hicieron con Trump cuando George Floyd fue asesinado.

En junio del 2020 Estados Unidos atravesó un mes entero de violentas protestas por la aparente injusticia racial que existe en el país. Ciudades enteras destruidas, edificios quemados, policías asesinados y miles de manifestantes arrestados en 14 Estados diferentes.

Todo esto ocurrió como respuesta al asesinato de George Floyd, un delincuente afroamericano de Minnesota que fue apresado por la policía luego de generar disturbios en un restaurante. Durante su arresto, forcejeó con los oficiales y terminó siendo reducido con una rodilla al cuello, lo que provocó asfixia y un paro cardíaco, potenciado por el alto nivel de drogas en sangre que tenía en ese momento.

La izquierda aprovechó su muerte para empezar una serie de protestas solo comparables a las de Chile en octubre del 2019, y todos los activistas, políticos demócratas y medios hegemónicos apuntaron a Trump por ser el catalizador de la violencia de blancos contra negros.

Sin embargo, casi un mes después de la salida de Trump del gobierno, en el Estado más demócrata y más progresista del país, nuevamente un policía trató de reducir con la rodilla a hombre que estaba causando disturbios en las afueras de un centro comercial, y éste terminó muriendo asfixiado.

¡No puedo respirar!”, gritó José Albert Lizárraga García mientras la oficiales de Indio, California, lo arrestaban. El hispano de 41 años murió por un paro cardiaco durante el incidente, en un calco del caso de George Floyd.

Pero esta vez no hubo protestas de la izquierda, no hubo movilizaciones masivas, no hubo cobertura 24/7 de medios como CNN o MSNBC. El ahora Presidente Biden ni siquiera mencionó el hecho y su Secretaria de Prensa evitó contestar una pregunta sobre el tema cuando fue consultada por un periodista de Fox.

Uno de los pocos medios que cubrió el hecho fue NBC Palm Springs, un noticiero local de California.

 

Los hechos sucedieron el pasado 22 de enero en el estacionamiento de un centro comercial de la carretera 111 de la localidad californiana. Según reporte policiales, los oficiales detuvieron a Lizárraga García por tener una actitud sospechosa entrando y saliendo de varios establecimientos del centro comercial Cardenas Market.

El hecho fue ocultado por los medios, y los videos no se viralizaron hasta los primeros días de febrero. Sin cobertura mediática, la noticia perdió fuerza, y como el sujeto era latino y no afroamericano, los grupos como Black Lives MatterAntifa, o el Partido Demócrata, no dijeron nada al respecto.

El video que salió a la luz hace unos días, muestra el momento en que los policías forcejearon con Lizárraga y colocaron sus rodillas en su espalda, tratando de poner una especie de capucha sobre su cabeza, supuestamente para protegerse del COVID-19 porque el hispano los escupió.

El reporte de la policía indicó que Lizárraga tuvo una actitud violenta y que los oficiales intentaron calmarlo antes de someterlo por la fuerza.

Los policías solicitaron asistencia del equipo de paramédicos porque Lizárraga presentó problemas de salud tras el forcejeo. En otras imágenes captadas por testigos, se ve a los especialistas dando masaje al pecho del sujeto inconsciente para tratar de reanimarlo, aunque sin éxito.

 

La comunidad latina marchó junto a la comunidad afroamericana por George Floyd en 2020, pero no movió un dedo por Lizárraga García.

Justicia para Albert”, leían los carteles que llevaban los manifestantes en el Ayuntamiento de Indio. Muchos de los presentes al ser entrevistados por medios locales equipararon la situación con el incidente en el que murió George Floyd en Minneapolis el 25 de mayo del año pasado, pero el hecho terminó recibiendo mínimo apoyo de los activistas de izquierda.

Así como todo los medios acusaron a Trump de ser racista por el accionar de un policía en Minneapolis, no cabe duda que lo lógico y razonable sería entonces extrapolar esta ridícula pero hegemónica idea al actual Presidente, y acusar a Joe Biden de racista y afirmar que su presidencia es responsable de lo ocurrido en el condado de Riverside por un policía.

Pero no es solo Joe Biden. California es un Estado donde hay una amplia supremacía electoral demócrata, y el gobernador, principal responsable del accionar policial, es el ultra-demócrata Gavin Newsom, quien también acusó a Trump de ser racista.

Pero esto no termina acá. El condado de Riverside votó por una amplia mayoría al Partido Demócrata en las elecciones de 2020, y 2 de sus 4 representantes nacionales son demócratas.

A su vez, en la ciudad de Indio, donde concretamente ocurrió el hecho, la alcalde es la demócrata Lupe Ramos Amith, una hispana que todavía ni siquiera ha mencionado públicamente la muerte de Lizárraga García.

La hipocresía de los medios, de la casta política y de la izquierda, que no quiere protestar en los primeros días del nuevo gobierno demócrata, está más a la luz que nunca.

Origen: derechadiario.com.ar