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La avenida Maipú quedó dividida entre manifestantes y sindicalistas que buscan impedir que avance la protesta.

Mariano Roa

La manifestación contra la vacunación VIP convocada para este sábado en distintos puntos del país comenzó con algunos incidentes frente a la Quinta Presidencial de Olivos.

Cerca de las 17 comenzaron a llegar los primeros manifestantes, con carteles y banderas argentinas. En el lugar se encontraron con sindicalistas de la CGT y agrupaciones kirchneristas que ya se habían instalado en la puerta de la residencia presidencial.

Tras algunos empujones, la Policía intervino y la avenida Maipú quedó dividida entre los dos grupos. De un lado, quienes protestan contra el Gobierno. Del otro, quienes apoyan al oficialismo. Por el medio continuaban circulando autos y colectivos que quedaron encerrados por ambas manifestaciones.

El clima de tensión fue en ascenso. Hubo trompadas, insultos y corridas y la Policía tuvo que volver a intervenir, sin demasiado éxito.

“Vinimos a la Quinta con mi marido, hijos y nietos. Ellos se fueron por miedo. Estos sindicalistas de no sé qué gremio andan buscando roña. Le quieren pegar a cualquiera. Y no nos permiten manifestarnos en forma pacífica”, se quejaba Susana, vecina de San Martín, envuelta en una bandera argentina.

A medida que fue creciendo el número de manifestantes que protestan contra el Gobierno, algunos se animaron a romper el cordón que los dividían e intentaron hasta la puerta de la Quinta, pero se encontraron con la resistencia de los gremialistas -entre los que hay miembros del sindicato de fleteros y del sindicato de jaboneros- y militantes de La Cámpora.

En esos momentos, cuando ambos grupos quedaron cara a cara, se registraron empujones y golpes. La intervención policial logra calmar la situación por algunos minutos, aunque luego vuelve a escalar el conflicto.

De fondo y de manera constante suena la marcha peronista que se reproduce desde un camión estacionado por las agrupaciones sindicales frente a la residencia presidencial, un rato antes del inicio de la manifestación.

Minutos después de las 18, cuando algunos manifestantes ya habían logrado avanzar y acercarse a la Quinta, los sindicalistas desplegaron una bandera argentina de varios metros que funcionaba como una especie de “cerco”. Contra ella chocaban hombres y mujeres, frente a la atenta mirada policial.

“El Gobierno acordonó toda la puerta de la Quinta y se las entregó a estos violentos de la contramarcha que vienen a jorobar. Les permitieron entrar un camión con parlantes para romper la protesta o taparnos. Es increíble. Alguien debería dar una explicación. Además, está todo grabado, le pegan a la gente”, describía con bronca Elio Perrini, vecino de Munro, que tuvo que retroceder ante las amenazas de varios sindicalistas.

Mientras buscan sortear el vallado montado por los gremialistas, los manifestantes muestran sus pancartas. Una de ellas, con un recorte de Clarín, hace foco en los jóvenes menores de 30 años que fueron vacunados en la Provincia de Buenos Aires. Se trata de decenas de estudiantes universitarios que trabajan en el call center que armó el gobierno de Axel Kicillof para asistir y realizar un seguimiento a pacientes con coronavirus.

Poco después de las 18.30, los sindicalistas comenzaron a desmontar el escenario que habían armando sobre un camión. Mientras lo hacían, los manifestantes los insultaban, les reclamaban que abandonaran el lugar y los aplaudían de forma irónica. La tensión volvió a escalar, con personas que quedaron cara a cara y pedradas que volaron de un lado al otro.

LM
Origen:CLARIN