La videoconferencia entre Maduro y Bachelet convirtió a la Alta Comisionada de DDHH de la ONU en un títere de la propaganda chavista.

La reunión convirtió a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU en un títere de la propaganda chavista.

Redacción | Primer Informe

El último gesto de Michelle Bachelet con el régimen de Nicolás Maduro genera indignación mundial.

La Alta Representante de Naciones Unidas para los Derechos Humanos mantuvo un encuentro a través de videoconferencia con el dictador venezolano y parte de su cuerpo diplomático.

La reunión se convirtió, como era previsible, en combustible para la propaganda chavista.  Maduro la difundió en su cuenta de Twitter con fotos que muestran a una sonreída Bachelet. La conversación, según Maduro fue «excelente».

«Conversamos sobre los efectos negativos de las sanciones contra Venezuela», escribió Maduro en Twitter. también ampliamos elementos en materia de nuestra política de atención a la Pandemia del Covid-19.

La reunión virtual habría pasado por alto los informes que la propia oficina que dirige Bachelet ha levantado. Y también los que se han hecho por mandato del Consejo de Derechos Humanos..

Esas investigaciones han identificado que en Venezuela ocurren ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzosas. Y además, que la responsabilidad de varios de esos hechos se puede rastrear hasta el propio Maduro.

Ni la propia Bachelet, ni su oficina, han difundido información oficial sobre la conversación con Maduro

Indignación y rechazo

Las respuestas de rechazo por la videoconferencia entre Maduro y Bachelet fue inmediata.

«Es indignante las risas en una reunión técnica con quien está siendo acusado de crímenes contra la Humanidad. Toda una bofetada a las víctimas. ¿Hubiera cordializado en un encuentro con el señor Augusto Pinochet?», se encaró Rafael Uzcátegui, coordinador de la prestigiosa ONG Provea.

«Esta foto pasará a la historia de la ignominia. ¡Qué vergüenza! Señora Bachelet, todas las dictaduras son malas», precisó la diputada Delsa Solórzano, encargada de derechos humanos en el Parlamento encabezado por Juan Guaidó.

«¿Cómo se puede sonreír frente a quien detiene arbitrariamente a trabajadores humanitarios?», interrogó la activista Ligia Bolívar.

En Venezuela permanecen actualmente en las mazmorras de Maduro 323 presos políticos, entre ellos 123 militares, 24 mujeres y 2 adolescentes, según el balance efectuado esta semana por el Foro Penal y que la Organización de Estados Americanos (OEA) hace suyo.

Entre ellos, está el diputado Gilberto Sojo, que forma parte de la AN legítima. La policía madurista arrestó  a Sojo  la semana pasada en Caracas. Le imputan cargos de terrorismo.

Sojo estuvo preso durante dos años por culpa de su militancia en Voluntad Popular, el partido de Guaidó y Leopoldo López.

Durante la charla, Maduro volvió a centrar sus excusas en las sanciones de EEUU. Unas horas antes de que Joe Biden le dejara muy claro que no piensa ceder un centímetro en su presión diplomática.

El nuevo presidente comunicó a su Congreso que Venezuela permanece como una «amenaza inusual y extraordinaria» para su seguridad nacional y para su política exterior.

Con información de El Mundo.

Origen: primerinforme.com