El 1º de abril, los argentinos podríamos celebrar el 30º aniversario del inicio de la convertibilidad entre el peso y el dólar norteamericano, a una paridad fija de 1 a 1 pero Argentina está anarquizada por la inflación y el déficit fiscal.

Este 1º de abril, los argentinos podríamos celebrar el 30º aniversario del inicio de la convertibilidad entre el peso y el dólar norteamericano, a una paridad de 1 a 1.

Pero en lugar de tal celebración, Argentina está económicamente anarquizada por la inflación y el desorden fiscal, la confianza en el peso es nula, la manipulación política de la moneda es total y el vicio de financiar el gasto público con emisión monetaria es, desde hace años, otra vez la norma.

La Convertibilidad no era un tipo de cambio fijo. Era la forma de separar la política monetaria de la fiscal. Era la forma de sacar las sucias manos de los políticos de nuestra moneda.

Era la forma de evitar el saqueo permanente de ahorros, jubilaciones y salarios a través del impuesto no legislado de la inflación. Era la forma de obligar a los políticos a hacer explícito cómo pensaban financiar el gasto público.

Al suprimir la financiación del gasto público con emisión de moneda, la Convertibilidad mejoraba la calidad de nuestra democracia pues impedía que los gobiernos “construyeran poder” mediante la creación de redes clientelares.

Dice Maquiavelo en “El Príncipe” que una de las formas de asegurar la continuidad del gobierno es contar con el amor del pueblo. Los enemigos de la Convertibilidad tuvieron éxito porque el amor popular por el plan se fue perdiendo.

Continua…

Origen: derechadiario.com.ar